Números y Saltos

Números y Saltos
Emilio Hidalgo
Domingo, 11/05/2014 | Región, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Toledo, Nacional, Internacional, Puertollano, La Mancha | Portada, Semana Santa, Ciencia, Opinión, Cultura, Deportes, Economía, Tecnología, Política, Salud, Sociedad, Sucesos, Medio Ambiente, Turismo, Gastronomía

Estoy pensando en un número y no, no es el número que ha arrojado abril en cifras de desempleo. Más de 111.000 personas han encontrado trabajo y lo primero que nos pide el cuerpo es que en los próximos meses, incluso llegando a final de año, se mantenga la tendencia y no vuelvan a caer en el desamparo del parado, en el desierto del desempleo. Así sabremos si hemos cruzado el Sahara y llegamos a un vergel o si sólo hemos encontrado un oasis, que nos sacie momentáneamente.
 
La cifra que me ronda la mente tampoco es la de los nuevos cotizantes de la Seguridad Social. Son muchos sí, pero también son pocos. 133.000 personas más están sumando esfuerzos en achicar agua para que el barco no se hunda, pero todavía no sabemos (llevamos así desde que el ideólogo de la alianza de civilizaciones dirigía la nave) si tenemos una grieta en el casco o una puerta grande. Nuestro problema económico, el que hace que hablemos de un sistema insostenible, se parece cada vez más al problema de la valla en Ceuta y Melilla. No hacemos más que poner refuerzos, tomar medidas, elevar la altura de la valla y coronarla de alambre espinado, pero así y todo se nos cuelan; no hablo de inmigrantes, que también se cuelan, sino de deudas, pufos y demás apoplejías financieras, que demuestran que aún estamos lejos de saber hasta dónde han llegado los desmanes y la falta de responsabilidad en la gestión. Y sí, hasta para disparar con pólvora del Rey hay que saber cuántos cartuchos se están gastando o acabaremos disparando con el dedo. Para aquellos que todavía guarden dudas, estoy diciendo que el anterior ejecutivo arrasó con lo que había y que el actual sigue dando salvas que no sabemos a cuento de qué ni si son de celebración o de luto.
 
El número que tengo en la mente, uno de ellos, es el 200. Es un número redondeado porque no sabemos el número exacto, aunque parecen más (hay quien dice que son 234, pero se habla de que una veintena ha logrado escapar). En algún lugar hay 200 niñas secuestradas –y Dios sabe qué más- por un grupo de fanáticos que “no podían consentir” que fueran al colegio. El testimonio de una de las que ha logrado huir, dice que las violan 15 veces al día y si se niegan les cortan el cuello. ¿Qué tipo de seres –me resisto a llamarlos personas- son capaces de sentirse tan por encima de todo, como para tratar así, no digo ya a niñas, a perros? ¿De qué boñiga se han escapado? Quiero creer que muchos de ellos no saben leer ni tienen ideas propias y que sus imanes les han contado una película de ciencia ficción. Porque lo cierto es que si uno coge el Corán y se lo lee, se encuentra con que el Islam es una religión llena de valores y de respeto a otros; lo digo en serio. Lo que pasa es que, ante las contradicciones, algunos eligen el camino fácil y en el Islam también hay contradicciones. Mahoma comenzó predicando una religión de respeto y amor, pero sólo mientras era un profeta entre muchos. Un día, alguien se percató de que no era un profeta como los demás y aquel cambio incidió en el resto del proceso, pero sobre todo en la interpretación, en muchos casos interesada, que algunos han hecho de sus palabras. Casi nadie quiere acordarse de que Mahoma dijo: “El mejor de los hombres es aquel que hace más bien a sus semejantes”; “Facilitar una buena acción es lo mismo que hacerla”. O aquello de: “El que hace reír a sus compañeros merece el paraíso”.
 
¿Qué merecen los que estás haciéndole, lo que sea que le estén haciendo, a esas 200 niñas? Prefiero no responder a la pregunta porque, siguiendo el razonamiento de Mahoma, si facilitar una buena acción es lo mismo que hacerla, entonces dificultarla o facilitar una mala acción… Las 200 niñas fueron secuestradas el 14 de abril. Hoy nos preguntamos si EE.UU. ha tardado mucho en reaccionar, que es lo mismo que preguntarse si la sociedad internacional ha tardado mucho en reaccionar. Lo que pasa lo dices con un “EE.UU.” por delante y parece que nos sentimos menos responsables.
 
Déjenme dar un gran salto, pero esta semana, aparte de ese número, hay otro que no me quito de la cabeza y que es 8,56. Esa es la distancia que le abrió un hueco en la historia del atletismo a Yago Lamela. El joven atleta ha sido encontrado muerto y todo lleva a pensar que, Yago, poseedor de una piernas de enorme fortaleza, no tenía la misma fortaleza en su ánimo. España entera estuvo pendiente de las muchas lesiones que lo acosaron en su vida deportiva, lesiones físicas. Las más irreparables estaban en su alma y esas parecen habérselo llevado.
 
La vida está en cada paso, pero a veces es tan difícil caminar…

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