La historia es una ciencia social, aunque hay quien no se muestre partidario a llamarla ciencia, que mejor dicta sentencia con el tiempo. Normalmente llega tarde y muy a posteriori. Casi siempre porque quien dirige los designios de la sociedad se niega a relatar toda la información al momento.
Parece que la migración es por enésima vez el debate socio-político por excelencia. No hay campaña electoral que no salga a colación en los mítines. Como si los fenicios, griegos, romanos, hunos, godos… no han sido protagonistas de corrientes migratorias. Bien por falta de recursos en la metrópoli o porque otra civilización más fuerte venía atacando sus territorios. Lo cierto y verdad es que hace ya algunos años exponía que aquello que se conoce como primer mundo debe invertir en infraestructuras económicas, sociales, políticas, sanitarias y educativas en aquellos países que están en vías de desarrollo o subdesarrollados. Cuando un país tiene libertad de pensamiento, religioso, cultural y económicamente es estable nadie quiere abandonar su país. Sin embargo el interés internacional no es otro que mantener países pobres para poder llevarlos a la extenuación.
Desde hace décadas hemos visto como EEUU y sus aliados han ido bajo la bandera de la paz a países con dos objetivos. Por un lado provocar inestabilidad y guerras. En muchos casos bajo mentiras se han empezado guerras y bajo la subvención de radicales la inestabilidad. Este objetivo era y es secundario. El principal objetivo siempre es extraer materias primas a bajo coste. Gas natural, petróleo o materiales preciosos. En muchas ocasiones hemos visto como no les ha importado a los diferentes dirigentes a fotografiarse con dictadores o reyes autoritarios.
Todo esto demuestra la escasa catadura moral de los dirigentes. Lo vemos en los silencios y la pasividad de los organismos internacionales respecto a Israel. Algo que no es nuevo. En los años treinta hicieron lo mismo con la Alemania Nazi. Algo que al final provocó la Segunda Guerra Mundial.
Los aliados sabían de la existencia de campos de concentración dentro de los territorios de la Alemania nazi. Sin embargo liberarlos no fue su acción principal, ahora Europa quiere volver a algo similar. Si Europa asimila el modelo de Meloni estará apoyando la creación de guetos y campos de concentración. El PSOE dice que no lo apoyará, pero estudian hacer lo mismo en el Aeropuerto de Ciudad Real. El Partido Popular dice que lo de Ciudad Real es una barbaridad, sin embargo Feijoó apoya el modelo Meloni.
Una vez más los políticos creen que la sociedad es idiota, que está anestesiada ante tal “paripé”. Pueden que tengan razón, que la sociedad se ha vuelto poco autocrítica y poco reflexiva. Mirar sólo a través de los colores hace que no seamos honestos con las necesidades que se demandan.
Pero hay algo que dentro de treinta, cuarenta o más años reflejará la escasa catadura moral y sacará los colores a políticos y a una sociedad cómplice. La historia. Esa ciencia que tarde o temprano pone a cada uno en su sitio.



































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