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    David García
    Historiador y Bloguero

Materialismo humano

Materialismo humano
Objetivo CLM - David García Huertas
Vie, 16/11/2018 | Sociedad | Región

     Si algo ha quedado claro en la historia es que el ser humano es un animal que vive obcecado en cometer los mismos errores una y otra vez. Cuando hablamos de la especie humana en nuestro día a día son muchos los apelativos para referirnos a ella, buenos o malos, según el ojo por el que se mire. Una especie que hace alarde de la racionalidad y que acaba desmoronando el castillo de naipes que compone la sociedad por sus pasiones o sentimientos. Nerón se buscó la muerte por dejar que sus pasiones le alejaran de la realidad racional que suponía ser el emperador de Roma.

     Hoy podemos ver a la persona más racional, o simplemente podemos generalizar a la mayoría de las personas, casi todas acaban sucumbiendo en una locura interna por culpa de sentimientos como el desamor, soledad…, así como el sentimiento de no sentirse valorado, ni apoyado. Qué le vamos hacer si hasta una reina de Castilla y Aragón fue considerada loca por su actitud frente a un amor no correspondido.

     La historia, tan denostada en nuestra sociedad, en nuestra cultura y nuestra educación nos da  muchas veces, por no decir siempre, pistas y soluciones a diferentes problemas. La historia se repite, aunque con diferentes parámetros. Es en esos parámetros donde el ser humano debería hacer valer su racionalidad para desenmascarar los argumentos nuevos para errores del pasado.  No es difícil cuando existe una independencia de raciocinio, así como el punto de vista a simplificar acontecimientos conllevan un cúmulo de errores que sólo sirven para tergiversar y dejar recovecos para las corrientes cancerígenas en cuanto al ámbito social se refiere.

     Al final se enmascaran los argumentos en sentimientos y provocan que la legitimidad racional existente en un principio se convierta en una locura sentimental.

     Legítima la idea de un referéndum en Cataluña, eso sí no de autodeterminación pues no son una colonia, llámenlo de independencia simplemente, pero no de autodeterminación. Para ello deberían haber utilizado el engranaje político para conseguirlo, otra cosa es que se consiguiese o no la independencia, pero como el propio Suárez hizo para derrocar al Franquismo más rancio deberían haber utilizado su eslogan, De la ley a la ley.

      No iban mal encaminados con sus acciones políticas, pero el destape del entramado de la familia Pujol aceleró una maquinaria que todavía estaba en proceso de maduración. Si a todo eso le sumamos una derecha con mayoría absoluta que no quería hablar y que ambos gobiernos optaron por la  política de enfundarse en la bandera las consecuencias son las que hoy nos abordan.

     Se alzaron sentimientos, y a pesar de las indicaciones de los propios juristas de la Generalitat a la ex presidenta de la mesa sobre la ilegalidad de las formas, éstos siguieron adelante, con un sentimiento de impunidad latente y unos ánimos exaltados en la calle por parte de ambos extremos, el proceso no podía pararse sin más.

     Se perdió la razón y aunque se pueda criticar el tiempo en prisión preventiva de los acusados, la actitud del juez, la actitud del antiguo Gobierno, de éste y la propia actitud de la Generalitat, lo cierto es que la actitud o la acción de marcar o señalar a la persona es de género fascista o nazi.

     El fascismo siempre es negativo, saca lo peor de la especie humana, da igual que lo pintemos de colores, restemos importancia… pintar el edificio del juez Llarena, publicar fotos de familiares… son actitudes fascistas que restan credibilidad y honorabilidad a un proyecto que parece ponerse palos en las ruedas él sólo.

      A todo esto también hay que apuntar que es consecuencia de unos políticos que no están a la altura de la actual coyuntura socio-política. Pero lo cierto es que no solo se puede culpar a los políticos, hagamos también autocrítica los ciudadanos. El auge de los extremos tiene dos culpables. En primer lugar unos políticos acomodados y en segundo lugar una sociedad racional que ha pasado a ser demasiado sentimental y nostálgica.

      El fascismo o autoritarismo siempre hay que mirarlo de frente, combatirlo y lucharlo, venga de donde venga, da igual el extremo, nos lo pinten como nos lo pinten. Así, sólo así, seremos una sociedad racional que lucha por las causas justas y sensatas, aunque no nos afecte directamente. Seremos una sociedad plural en todos sus sentidos, que respeta y es respetada, donde la libertad será un valor que prime por encima de todo.

     A veces sueño con una sociedad que avanza y con pueblos que resurgen de sus cenizas, luego me despierto y sólo ve una sociedad superficial, clientelar y materialista.

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