¿Cómo hemos votado?

Francisco Ruiz González. Catedrático de Informática UCLM
Miércoles, 16/07/2014 | Región, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Toledo, Nacional, Internacional, Puertollano, La Mancha | Portada, Sucesos, Sociedad, Salud, Cultura, Ciencia, Tecnología, Economía, Opinión, Deportes, Política, Turismo, Medio Ambiente, Gastronomía, Semana Santa | 1 comentarios

A estas alturas todos sabemos que los resultados de las elecciones europeas han producido mucho revuelo a nivel nacional. Los distintos medios de comunicación, así como las organizaciones políticas y sociales han hecho distintas interpretaciones de dichos resultados, muchas veces contradictorias unas con otras, lo que nos puede inducir a confusión. A continuación presentó algunas cifras extraídas directamente de los resultados publicados por el Ministerio del Interior (provisionales disponibles en http://elecciones.mir.es/resultados2014/). Espero que, en combinación con los gráficos y mapas que acompaño, permitan a los lectores hacerse una mejor idea sobre la realidad de los resultados.

¿Se ha producido realmente un cambio significativo?

La cantidad de gente que ha ido a votar ha sido muy parecida a las anteriores elecciones europeas, subiendo muy ligeramente: ahora han votado el 45’8% frente al 44’9% de 2009. Pero ha cambiado bastante el reparto de los votos, como muestra la figura 1 donde, por sencillez, los partidos pequeños se han agrupado por afinidades ideológicas. Los dos partidos grandes (PP y PSOE) han perdido muchos votos, mientras que el resto de las opciones han subido, en algunos casos considerablemente.

El cambio más significativo ha estado en el ámbito de la izquierda, ya que los partidos estatales a la izquierda del PSOE (principalmente IU, Podemos y Primavera Europea), que en 2009 suponían un 5% de los votos ahora son el 21’6%. Por el contrario, el PSOE ha bajado desde el 38’8% de 2009 a un 23% ahora. Así, mientras que en 2009 los partidos a la izquierda del PSOE solo obtuvieron el 13% de la cifra de votos que el PSOE, ahora han obtenido el 94%.

En el ámbito de la derecha, el PP ha pasado del 42’1% de 2009 al 26’1% de ahora, bajando un poco más aún que el PSOE. Muy pocos de esos votos perdidos se han ido a opciones a su derecha (Vox y otros), que solo han alcanzado el 2’2%. Aun así, los partidos a la derecha del PP, que en 2009 suponían solo el 1% de su cifra de votos, suponen ahora el 8%. Probablemente, el flujo de votos ha sido mayor desde el PP hacia el centro (UPyD y Ciudadanos), que ha subido desde el 3’1% de 2009 al 9’7% de ahora.

Los partidos nacionalistas han subido ligeramente su fuerza electoral, pasando de un 8’8% en 2009 a un 11’9% ahora, pero se ha producido un reequilibrio interno a favor de los nacionalismos de izquierda (ERC, EH Bildu, BNG) frente a los de centro-derecha (CiU, PNV, CC): los primeros son ahora el 54% del voto nacionalista mientras que en 2009 eran el 42%.

 

¿El fin del bipartidismo?

Desde las primeras elecciones democráticas de 1977 hasta la actualidad, las elecciones en España se han caracterizado por la existencia de dos partidos grandes - UCD y PSOE entre 1977 y 1981, PP y PSOE desde 1982 - que han obtenido una mayoría considerable de votos y escaños, de forma que han sido los únicos con opción de gobernar. Desde el 64% de 1977, el “bipartito” fue creciendo poco a poco su peso electoral, con un pequeño bache entre 1986 y 1989, hasta llegar al 84% en 2008. A partir de ese año no solo se trunca esta tendencia al crecimiento, sino que se produce una caída espectacular: 81% en europeas de 2009, 73% en generales de 2011, y 49% en las recientes europeas. Este cambio de tendencia tan significativo coincide con el periodo de fuerte crisis económica y social que vivimos.

Los partidos que han obtenido malos resultados en las recientes elecciones europeas han argumentado que dichos resultados no tienen por qué repetirse en las próximas elecciones generales de finales de 2015. Para ello se basan en el bajo porcentaje de votantes y en su carácter electoral diferente. Ambos son hechos indiscutibles pero, históricamente, el voto a los dos partidos grandes ha evolucionado de forma muy pareja en ambos tipos de elecciones, europeas y generales (figura 1). Por tanto, solo podemos afirmar que hay una tendencia importante a la caída del bipartidismo, pero no es posible adivinar el grado en que dicha tendencia se reflejará en próximas elecciones.

Hay otro factor a tener en cuenta a la hora de considerar el futuro próximo del bipartidismo en España. El sistema electoral en las elecciones generales al Congreso de los Diputados no es proporcional puro, como en las elecciones europeas, sino que incorpora un importante grado de desproporcionalidad en beneficio de los partidos grandes. Esto supone que, aunque en las elecciones generales próximas se repitiese una fuerte bajada en votos del bipartidismo, su reflejo en el número de escaños sería mucho menor. Prueba de ello es que si aplicamos la ley electoral del Congreso a los resultados de las recientes elecciones europeas hubiera resultado una cámara con la composición indicada en la tabla 1. Así, gracias a la ley electoral, el 49’1% de los votos a los dos partidos grandes hubieran supuesto el 70% de los escaños, 244 diputados.

 

 

 

Diferencias Territoriales

Si analizamos los resultados por autonomías (figura 2), en estas elecciones se ha evidenciado, otra vez más, la diversidad territorial de España. Así, la suma de los dos partidos grandes ha oscilado ampliamente, desde un máximo del 74% en Extremadura a un mínimo del 24% en País Vasco y Cataluña. La suma de PP y PSOE es inferior al 50% en seis autonomías: las dos mencionadas y Navarra (40%), Canarias (46%), Madrid (49%) y Baleares (49%). La existencia de fuerzas nacionalistas importantes es parte de la explicación, salvo en el caso de Madrid, donde los partidos estatales minoritarios han quedado solo a un 0’5% de distancia de la suma de los dos grandes.

Adicionalmente, si miramos el reparto de los votos por franjas ideológicas en cada autonomía (tabla inferior en figura 2), se evidencia más aún el diferente comportamiento electoral entre unos y otros territorios. Los partidos a la derecha del PP han obtenido su máximo en Asturias (6% gracias al partido de Álvarez Cascos) y el mínimo en Cataluña (menos del 1%). El PP consigue su mejor valor en La Rioja (38%) y el peor en Cataluña (10%). Los partidos de centro oscilan entre el 4% en el País Vasco y el 15% en Madrid. El PSOE tiene sus mejores resultados en Extremadura con un 39%, pero baja hasta el 14% en el País Vasco. Los partidos a la izquierda del PSOE llegan al 29% en Asturias, mientras que su porcentaje más bajo es el 13% de Extremadura.

Los nacionalistas llegan al 51% en el País Vasco, con mayoría del nacionalismo de centro-derecha (PNV), y al 46% en Cataluña, con mayoría del nacionalismo de 

izquierda (ERC). Adicionalmente, solo en Navarra (23%) y Canarias (13%) los nacionalistas pasan también del 10%. Otros partidos, difíciles de clasificar ideológicamente, han oscilado entre el 5% de Baleares y el 1% de Extremadura.

 

Bipartidismo ruralizado

La web del Ministerio permite descargarse los datos completos municipio a municipio. Gracias a ello se puede analizar, de forma automática, el reparto de los votos según el tamaño de los municipios (tabla 2). A simple vista se observa que la manera de votar en los pueblos pequeños es muy diferente de la de las ciudades. Así, la suma de PP y PSOE obtiene su mejor resultado, 62%, en los pequeños municipios de menos de 2000 habitantes. Por el contrario cae a menos del 46% en las ciudades de más de 100 mil habitantes.

 

Las opciones principalmente urbanas, es decir, aquellas que obtienen su mejor apoyo en las ciudades de más de 100 mil habitantes son:

  • Los partidos a la izquierda del PSOE, con un 24% en las ciudades frente al 13% en los pueblos pequeños.
  • Los partidos de centro, con un 12% en las ciudades y un 5% en los pueblos.
  • Los partidos a la derecha del PP, que alcanzan el 3% en las ciudades y un 1% en los pueblos.
  • Otros partidos no clasificados, que suponen el 3% del voto de las ciudades y la mitad del voto de los pueblos.

 

El resto de opciones políticas ruralizadas, obtienen mejores resultados en los municipios menos poblados que en las ciudades. Son las siguientes:

  •  PP, con el 34% en pueblos pequeños y 26% en las ciudades. Obtiene algo más en las ciudades grandes que en los municipios de 20 a 100 mil habitantes gracias a su más alto apoyo en las capitales de provincia que en el resto de municipios grandes.
  • PSOE, con un máximo de 28% en los pueblos, que cae a menos del 20% en las ciudades.
  • Nacionalistas, tanto de centro-derecha como de izquierda, que obtienen su mínimo en las ciudades (9%) frente a resultados de casi el 15% en municipios de 2 a 20 mil habitantes.

 

Castilla-La Mancha

Los resultados en nuestra región se encuentran entre los  más favorables hacia los dos partidos grandes ya que, frente a una media estatal del 49%, aquí PP y PSOE suman el 66% de los votos (tabla 3). Aun así, el cambio desde las elecciones europeas de 2009 es grande, ya que entonces sumaron el 91% de los votos. Por el contrario, el apoyo hacia otros partidos ha subido considerablemente, desde el 10% de 2009 hasta el 31% en 2014. Los resultados globales regionales han sido estos: PP 38%, PSOE 29%, IU 9%, UPyD 7%, Podemos 6%, Ciudadanos 2%, Vox 1%, resto de partidos 5%, y votos en blanco 2%. Respecto a 2009 el PP pierde 139 mil votos y 13 puntos (del 51% cae al 38%). El PSOE pierde otros 112 mil y 11 puntos (del 40% al 29%). IU gana 38 mil votos, subiendo 6 puntos (del 3% pasa al 9%). UPyD gana 31 mil votos, lo que supone subir 5 puntos. Los otros partidos que superan el 1% (Podemos, Ciudadanos y Vox) se presentaban por primera. Entre ellos destaca el resultado de Podemos que, en su primera comparecencia, consigue el 6% de los votos. A nivel de partido más votado, el PP lo es en las cinco provincias, con una ventaja frente al PSOE mínima del 6% en Ciudad Real, y máxima del 12% en Cuenca.

 

Con estos resultados la influencia de la ley electoral sería determinante a la hora de conformar la composición del parlamento regional y, por tanto, del gobierno autonómico. Así, con la ley en vigor actualmente al PP le hubieran faltado dos diputados para la mayoría absoluta, al conseguir 25 de los 53 diputados (parte izquierda de tabla 4). Por el contrario, con la nueva ley que se prevé aprobar próximamente (según noticias en diversos medios de comunicación) el PP hubiera logrado una holgada mayoría absoluta de 18 diputados de los 33 totales previstos (parte derecha de tabla 4). El motivo de esta diferencia tan significativa es que la futura ley electoral será mucho menos proporcional que la actual o, dicho de otra manera, favorecerá mucho más al partido más votado. Esto se demuestra comparando los escaños asignados a cada partido con los que les hubieran correspondido con un reparto proporcional puro, en el cual todos los votos se cuentan igual a la hora del reparto de escaños. Con la ley vigente el 8% de los escaños (4 de 53) no se habrían asignado de manera proporcional a los votos regionales. Por el contrario, con la nueva ley los escaños asignados sin respetar la proporcionalidad subirían hasta el 30% (10 de 33). En términos de peso en el parlamento, la ley actual habría trasformado el 38% de votos del PP en un 47% de escaños (25 de 53), y la nueva en un 55% (18 de 33).

 

Conclusiones

El análisis directo de los resultados muestra que en las elecciones recientes se ha producido un cambio importante en el comportamiento del electorado español. Dicho cambio ha consistido en una caída importante de los dos partidos grandes en beneficio, primero, de los partidos a la izquierda del PSOE, y segundo, de los partidos de centro, siendo mucho menor el impacto en los partidos a la derecha del PP. Dicha caída de los dos partidos grandes supone un reforzamiento de una tendencia que empezó a partir de 2008, justo coincidiendo con la crisis económica y social. A nivel de Castilla-La Mancha el voto al bipartidismo PP+PSOE se mantiene bastante más alto que la media del país, como corresponde a las zonas menos urbanizadas y sin partidos nacionalistas. Aun así, si estos resultados o parecidos se repitiesen en las elecciones autonómicas del año próximo, la composición del futuro parlamento y gobierno regional estaría fuertemente determinada por la ley electoral que se aplique.

Francisco Ruiz González
francisco.ruizg@uclm.es

 

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