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    David García
    Historiador y Bloguero

¿Es el ocaso de un régimen?

¿Es el ocaso de un régimen?
David García Huertas
Viernes, 08/10/2021 | Ciudad Real | Ciudad Real | Portada, Opinión

     Si me preguntan mi opinión diré claramente que creo que no. Aun así hay muchos indicadores que indican que estoy equivocado. Sinceramente, creo que, para que no se materialice el ocaso del régimen surgido tras la muerte del genocida es que  dejen la mala política por la política de verdad.

      Siendo un país de los más corruptos presuntamente, donde la corrupción se ha extendido por todo el país y a todas las instituciones presuntamente, querer esconder todo eso bajo un paraguas impermeable es erróneo. Casado acierta cuando dice que ellos no son el pasado, pero el problema es que yerra cuando en cada congreso llama a sus antecesores en el cargo, encima señalados. Esa estrategia la utilizó Sánchez, pero se alejó de Tomás Gómez cuando lo señalaron determinadas informaciones. Se alejó de los señalados en Andalucía y buscó un camino diferente.

        El problema del régimen no es sólo la presunta corrupción, sino el prestigio de las instituciones. La monarquía ha ido perdiendo prestigio ella sola, la fiscalía parece que quiere mirar para otro lado, con el desprestigio institucional que ello conlleva. El tribunal supremo condena al diputado de Unidad Podemos, Alberto, sin más prueba que el testimonio de un solo policía. Mientras estafadores, banqueros, políticos y alguna otra institución parecen no estar ligadas a la justicia española. Un claro ejemplo de incumplimiento de la Constitución donde, supuestamente, toda persona debe ser igual ante la ley.

      La política ya no es un oficio donde se busca el bien común. No hay dimisiones por no acatar órdenes contrarias a los ideales como hizo Nicolás Salmerón en la primera república, quien dimitió por no firmar sentencias de muertes que eran contrarias a sus ideales. Se ha convertido en un lugar donde se dicen más insultos que propuestas, y si se proponen alternativas y nuevos proyectos como se vio en el debate de la región de Castilla – La Mancha, la oposición no aporta nada, sólo bronca e insulto. Es entendible. La portavoz de Ciudadanos busca una salida más o menos decorosa, si puede ser a otro partido. El Partido Popular, su líder, sólo piensa en volar a Madrid, por eso en los debates internos del partido no se dignan ni a defender el agua que nos están robando.

      El culmen se ha mostrado con el fichaje de Antonio Miguel Carmona por Iberdrola.  Es el último frente de presión al Gobierno en general y en concreto a Pedro Sánchez. 

      Este Gobierno, legítimo, aunque la derecha diga que es ilegítimo, se está enfrentando a la peor legislatura desde Adolfo Suárez. Primero tiene que hacer frente a una pandemia, con la oposición más ruin y que más torpedeó la postura de España en la Unión Europea. Aun así el escudo social que se desplegó permitió que algunas personas pudiéramos volver a nuestra rutina, no sin grandes sacrificios. 

      Ahora una catástrofe medioambiental vuelve a trastocar la tranquilidad gubernamental.  Y las eléctricas queriendo gobernar sin pasar por las urnas. Como siempre les ha servido pues ahora lo intentan otra vez, como este Gobierno les planta un poco cara ya son malos, y encima algunos políticos y medios no esconden ser los perros guardianes del capital.

       Antonio Miguel Carmona que desde que su amigo Tomás Gómez fue destituido por Pedro Sánchez, supuestamente por malos resultados, cuando había información que lo señalaba en un presunto caso de corrupción, que luego es cierto que  se archivó. Sin embargo es cierto que Tomás Gómez era un perdedor y su destitución no sentó bien a Carmona que sus críticas llegaron a rozar el escándalo por no hacerlo de manera interna. Con las primarias se posicionó con Susana, legítimo,  pero hay límites que se debaten internamente y no en los medios, donde no sólo haces daño al candidato, sino al partido, su partido. Tras su ridículo por la Alcaldía de Madrid y su rechazo al  Senado se recorrió todos los plató hablando más bien mal  de su Secretario General y de algunos compañeros. Ya era algo personal y su última bala es presionar al Gobierno desde las eléctricas. Es verdad que va a ganar mucho dinero, pero a cambio de toda su dignidad y su credibilidad, ha perdido la palabra socialista y ha demostrado ser igual que Casado y la recua de VOX. Sólo buscan la caída del Gobierno  en general y de Pedro Sánchez en concreto.

      Antonio no sabe que ya aunque caiga el Gobierno, caiga Sánchez y pasen mil cosas, él ya ha dejado de ser socialista, aunque tenga el carnet. Porque ha dejado de ser pobre, pero ha pasado a ser humillado ideológicamente.

       Las instituciones deben reflexionar si quieren que este régimen  viva su ocaso y su fin en poco tiempo o lo renuevan dotando de credibilidad y prestigio a las propias instituciones. Haciendo política de verdad y no partidista.

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