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    David García
    Historiador y Bloguero

¿Cuándo vamos a madurar como sociedad?

Objetivo CLM - David García Huertas
Mié, 03/01/2018 | Opinión | Nacional | 2 comentarios

Llegan las navidades y todos o casi todos las recibimos con ilusión, con esperanza, con muchos retos por los que diariamente luchamos, aunque en muchos casos una vez pasadas te das cuenta que ni te ha tocado la lotería, que en navidad estabas con resaca y en año nuevo tenías la misma resaca, pero se le añadía una resaca extra, el típico debate sobre el vestido de Cristiana Pedroche.

Llevamos ya unos años con el mismo debate, este año quizás ya es para tomárselo más en serio, ya no tanto por si gustó o como presentó las campanadas, sino por las palabras que ella mismo pronunció.

El debate sobre si viste más o menos apropiada, aparte de ser estéril, no tiene sentido porque está sujeto a opiniones muy subjetivas.  Personalmente prefiero la elegancia innovadora pero tradicional, me gustó más cuando llevaba el traje rojo a cuando salió con el mono, pero es opinión, si Cristina se sintió cómoda y deseaba vestir con transparencia para lucir su magnífico cuerpo, ¡OÓle por ella!

El debate  que me interesa es quizás inútil, porque quizás no sean respondidas mis preguntas, pero después del discurso que ella misma dio es necesario que aclarara también algunas preguntas y no sólo diera el típico discurso que se da de cara a la galería y desde la perspectiva de palacio.

Partiendo de la base que comparto todas sus palabras y que creo que está en todo su derecho en presentar las campanadas con un traje elegante, con transparencia o en bikini, pues todos debemos ser libres, puesto que la audiencia es libre de elegir que cadena ver. Sinceramente, la sencillez, pero elegante Cristina Pardo me gustó más, pero es sólo opinión.

Quizás lo que tendría que responder Cristina Pedroche es si de verdad es libre para vestirse así o en algún tiempo pasado se le pudo sugerir y no fue tan libre, quizás debería responder. Quizás debiera pensar si su forma de llevar a cabo la presentación no es nada más que un aliciente para esos machos que no entendieron su mensaje pero si entienden de la poca ropa.

Quizás haga falta algo más que a Cristina Pedroche con un mono de transparencias, quizás haya que educar o invertir en una educación más eficaz y más eficiente en todo lo que concierne a la violencia de género. No vale con discursos bonitos desde las alturas sociales cuando en los colegios o institutos, en los momentos diarios no existe una conciencia de igualdad, cuando políticos y empresarios no exigen una igualdad salarial, así como unos sindicatos en despachos y no en las calles luchando por los derechos.

Quizás sea todo eso lo importante, no tanto si Cristina Pedroche enseña más o menos. Al final a unos les gustará ese estilo, otros preferirán el correcto y  otros la elegancia, el estilismo clásico, pero guste el estilo que guste al final todos somos libres de poner el canal de TV que queramos y por supuesto todos estamos en la obligación de luchar por esa igualdad.

Y sí he tardado tres días en escribirlo porque como es tradicional el debate del vestido de Cristina, así como la toma de las 12 uvas, no podía perderme la tradicional resaca.

Feliz año.

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