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    David García
    Historiador y Bloguero

¿Y mañana qué?

¿Y mañana qué?
Objetivo CLM - David García Huertas
Jue, 30/08/2018 | Opinión | Región

      Creo que a estas alturas de mis colaboraciones ya hay poco que decir sobre mi postura socio-política a nivel personal. Lo bonito de todo ello es que todavía siga contando con un público, que más allá de ella, sigue leyéndome, incluso presiento que cada vez mis artículos alcanzan una mayor difusión. Lo bonito de todo ello es que a veces la misma persona que una semana antes más o menos estaba de acuerdo contigo, en esta semana puede discrepar y viceversa, es lo bonito de la democracia, de la libertad en general, y es que no faltando el respeto todas las opiniones son válidas, siempre que se justifiquen con un argumento válido.

      Decía Antonio Machado que de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa. Si a eso le sumamos la polarización social y el constante goteo de sensacionalismo amarillo, que abarca hasta el ámbito político, el resultado es una sociedad enfrentada y que no sabe vivir sin etiquetar o arrinconar a cada uno de sus conciudadanos a un lado u otro.

     La sociedad española se enfrenta a dos cuestiones de primer orden y que desde un tiempo atrás hasta la fecha siguen acrecentándose. En primer lugar todo aquello que gira alrededor de la Jefatura de Estado, por otro lado el asunto de Cataluña. Ambos asuntos complejos, sin duda, pero fáciles de solucionar, siempre y cuando los políticos estuviesen a la altura.

       En primer lugar la Jefatura de Estado llegará el día que necesite un respaldo social no sólo con vítores, sino con un respaldo electoral. Pero para ello no vale con proponer como hacen algunos políticos un simple referéndum. La votación sobre la Jefatura del Estado deberá realizarse en última instancia.

     El primer paso es que cada partido o coalición elabore dos proyectos constitucionales, por un lado enfocado a la victoria monárquica y otro enfocado a la victoria republicana. En ellas se verán reflejadas las ideas propias de cada partido, por un lado tendremos ejemplos de proyectos constitucionales de derechas y por ende tendremos ejemplos de proyectos constitucionales de izquierdas, así como seguramente habrá ejemplos de constituciones centrales. La propuesta de ellas debe ser acorde a lo que cada partido represente. Entonces será cuando la ciudadanía deberá decidirse por qué modelo de constitución, así como de la condición del Estado. De este modo al día siguiente no nos tendremos que preguntar el qué hacer, porque una vez más los ciudadanos le darían marcada la hoja de ruta a los políticos. Difícil pero no imposible, sólo falta calidad política.

       En segundo lugar y como todo parece indicar, el asunto sobre Cataluña ha llegado a tal extremo que ya no existe cabida para una política media ni mediocre, pero como a todos nos gusta el sensacionalismo todo se reduce a dos posturas. A los que con fervor defienden la independencia y aquellos que se posicionan totalmente en contra. Ambas posturas han propuesto lo mismo, enfrentamientos callejeros, aumento de crispación y en determinados casos actitudes cuanto menos de dudosa legalidad.

     Legítimas son ambas posturas y por supuesto que con buenos argumentos ambas podrán defenderse en las instituciones. El problema es cuando ni hay políticos de altura, ni hay argumentos. Problema que se acrecienta cuando la sociedad embiste y no piensa. A día de hoy no he podido sacar nada en claro que pasaría el día después de una posible independencia, algo que debería ser primordial, tanto para los independizados como para los que no se independicen. Creen que en política se puede improvisar, engañar y demás desmanes, no saben que el éxito del Día-D en la Segunda Guerra Mundial fue el minucioso y secreto planeamiento, así como la claridad del objetivo a conseguir. Ambos factores se obvian en la postura independentista. Sin embargo en la política que quiere llevar a cabo Ciudadanos como principal partido de la oposición no voy a entrar porque seguramente ni me lean, estarán entretenidos cortando lacitos, eso sí, siempre que vayan los medios de comunicación, porque poco más están aportando.

        Aquellos que en ambos puntos tenemos una visión central, tranquila y queriendo seguir los pasos poco a poco pues no tenemos esos altavoces mediáticos. Coscubiela ha salido defendiendo la postura del diálogo, dichoso quien tiene la oportunidad, pues en un mundo que sólo parece entenderse a galleta limpia, quien quiere una magdalena es marginado.

       Mañana seguiré buscándome la vida, preparando el próximo artículo, empapándome de actualidad, luchando porque algún día haya hueco en las tertulias para hablar de las joyas arquitectónicas que tenemos en España, que se hable de museos, de hazañas y de personajes históricos, que la cultura llegue a todos y no se algo marginado y marginal. Mientras las salidas profesionales estén tan delimitadas, hasta que no se pierda el miedo a la simbiosis de las Ciencias Sociales, cuando todas tenga voz y letra pública, seremos más libres, embestiremos menos cabezas y sobre todo no crearemos una sociedad que piensa que unos abdominales y unos pechos tienen más audiencia que una tertulia socio-política.

¿Y mañana? Mañana seguirán decidiendo el futuro los mismos, esos que sólo se rigen por esteticismos tecnócratas, que apartan voces complementarias por el mero hecho de tener miedo a la complementariedad profesional.

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