Francisco José Fernández Caro, una persona de 45 años con trastorno del espectro autista (TEA), originario de la Región de Murcia, se ha convertido en el primer corredor español con esta condición en completar algunas de las pruebas de ultradistancia más prestigiosas de Europa. Apasionado de las carreras de montaña, utiliza el deporte como terapia principal y como herramienta para dar visibilidad y concienciar sobre el autismo.
El próximo 8 de febrero, Fernández Caro participará en el Desafío Trail Lagunas de Ruidera (45 km), un evento con renombre en Castilla-La Mancha. Su próximo gran objetivo es la mítica UTMB, una de las carreras de montaña más exigentes del mundo, que representa "un sueño al alcance de pocos".
Historial deportivo y superación personal
Fernández Caro ha completado con éxito pruebas de máximo prestigio como las 100 millas Sierras del Bandolero, 100 millas Hoka Val de Arán, Zegama Aizkorri, 101K de Ronda, La desértica, 100M Ultramediterránea, 90k Caravaca-Murcia, Hole 2025 y La Ruta de las Fortalezas, esta última en tres ocasiones.
Fue diagnosticado con Síndrome de Asperger hace aproximadamente cuatro años, tanto en sanidad privada como pública, condición que actualmente se engloba dentro del TEA grado 1. "Siempre supe que era diferente -explica-. Destacaba más que mis cinco hermanos en varios aspectos, pero no tantos en otros".
Vida personal y desafíos superados
Casado desde hace 23 años y padre de dos hijos de 21 y 19 años, Fernández Caro es totalmente independiente y trabaja en Seguridad Privada, profesión que compagina con su formación en Criminología. Su hijo menor le acompaña frecuentemente a las carreras.
Aunque inicialmente enfrentaba ansiedad por las aglomeraciones, gracias a sus terapias semanales y medicación ha logrado controlar esta condición. "Me di cuenta que en las carreras de Trail sueles ir bastante kilómetros solo, lo que a mí me viene genial -reconoce-. Soy algo antisocial, pero comprobé que se me da bastante bien el terminar carreras".
Retos adicionales y mensaje inspirador
El corredor autista enfrenta desafíos adicionales durante las competiciones, como tics que le perjudican físicamente: "Cuando corro suelo arrastrar las punteras de los zapatos por el suelo y me produce fatiga muscular al pasar los kilómetros".
A través del deporte, busca visibilizar la inclusión de personas neurodivergentes en el alto rendimiento, rompiendo estereotipos y demostrando que "el esfuerzo, la constancia y la pasión no tienen límites". Fernández Caro enfatiza que "el deporte para mí es mi principal terapia, aunque siempre digo que hay que ponerse en manos de profesionales".

































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