Alicia López Ortega, vecina de Albacete con raíces en Bienservida, ha decidido compartir públicamente la experiencia vivida durante un embarazo de riesgo que derivó en un sangrado masivo con 30 semanas de gestación y un posterior "periplo asistencial" para estabilizar a sus mellizas. En una entrevista con Objetivo Sierra de Albacete / Digital Fly Radio, ha explicado que no quería "hacer crítica fácil", sino contar lo ocurrido "desde la vivencia" con el objetivo de que "se corrijan fallos que considera evitables".
Según su relato, todo comenzó de madrugada cuando se despertó y comprobó que estaba sufriendo una hemorragia importante. Afirma que en las primeras llamadas al 112 pidió que mantuvieran la comunicación "para tranquilizarla" hasta la llegada de la asistencia, pero sostiene que la llamada se cortó en varias ocasiones y que se sintió "sola al otro lado del teléfono en un momento de pánico".
Alicia describe la llegada de una ambulancia básica y un traslado inicial en el que, siempre según su testimonio, no se respetó la indicación de mantenerse tumbada. Ya en el Hospital General de Albacete, asegura que un responsable del servicio le trasladó que, si las niñas nacían en las siguientes 24 horas, "en ese hospital no sobrevivirían porque no hay respiradores para ellas". Ante esta situación, pidió alternativas de derivación y finalmente fue trasladada a Toledo en un trayecto de cerca de tres horas, con contracciones y sangrado activo.
Ya en Toledo, sostiene que la atención médica fue adecuada en lo clínico, pero también relata episodios que, desde su punto de vista, evidenciaron "falta de empatía" en determinados momentos y dificultades logísticas durante fechas navideñas. El regreso a Albacete se demoró y, cuando se produjo el traslado, hubo un incidente en carretera porque "la incubadora no funcionaba", lo que obligó a acudir a otro hospital para estabilizar a las bebés antes de continuar.
A lo largo de su testimonio, Alicia insiste en distinguir entre "la profesionalidad de muchos sanitarios y las carencias materiales e infraestructurales" que, según ella, condicionan la atención. Cita como ejemplo la falta de equipamiento y la ausencia de medios para prácticas recomendadas en neonatología, como el método canguro, que asegura que se dificultaba por la falta de sillas adecuadas.
"La parte de infraestructuras se verá a nivel político, pero la humanización la tiene cada persona en su mano", afirma la madre, que explica que hablar y hacerlo público forma parte de su manera de sanar y de intentar que otras mujeres no pasen por una experiencia similar. Sus mellizas, Sofía y Marcela, ya están en casa y siguen controles médicos, dentro de un seguimiento habitual tras la prematuridad.
Alicia ha iniciado gestiones mediante canales de atención al paciente y con apoyo de asociaciones vinculadas a la defensa del paciente, insistiendo en que su objetivo no es "señalar por señalar", sino que se pongan soluciones donde, a su juicio, existen carencias: tanto en medios como en trato.



































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