Posesiones de la Órden de Calatrava. Décimo cuarta parte

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Objetivo CLM. Lucía Ballesteros
Lunes, 29/09/2014 | Región | Portada, Sucesos, Sociedad, Salud, Cultura, Ciencia, Tecnología, Opinión

La popular iglesia de las Calatravas en Madrid es la única parte que ha sobrevivido al antiguo Convento de la Concepción Real, de las monjas comendadoras de la Orden de Calatrava.

 

La historia del convento está ligada íntimamente a la Orden de Calatrava. Las órdenes militares, a pesar de su naturaleza guerrera y masculina, tuvieron pronto su correspondencia en el terreno femenino, de carácter monacal, con el propósito de amparar en los monasterios a las esposas e hijas de quienes partían a la guerra; además de la inclinación de favorecer mediante la oración y la penitencia a la misión de los caballeros cristianos.

 

De esta forma surgen las religiosas Comendadoras de Calatrava. Dichos conventos se convierten en acreditados centros  de enseñanza para las hijas de la nobleza, al tiempo que se ven patrocinados por poderosos personajes de todo signo. Su origen hay que buscarlos en Almonacid de Zorita, localidad muy unida  a  la  Orden de Calatrava.  En 1623 buscando acercarse a la Corte, por orden de Felipe IV, se asientan en Madrid.

 

Se construye entre los años 1670 y 1678,  anexa al antiguo convento de las Comendadoras de Calatrava.  El convento de las Calatravas se trasluce como un centro cultural y político de primer orden.  Su encumbramiento duró apenas dos siglos.  En el Sexenio democrático de 1868 a 1874 se  plantea su demolición, si bien, gracias a la intervención de Manuel Silvela se decide respetar la Iglesia.

 

La iglesia responde al estilo barroco conventual, es decir, simple en sus volúmenes y decoración. Se cree que fue obra de fray Lorenzo de San Nicolás.  Se percibe como complemento de un grupo de edificaciones, sobresaliendo del mismo los volúmenes de la cúpula y el crucero, siendo éste último menos pronunciado.

 

La planta del edificio ofrece una solución entre basilical y el plan central. Esto es debido a que el transepto está muy desarrollado en anchura y en altura, sometiendo el espacio interior que queda organizado en función de nave con crucero y capillas.

 

Resulta interesante la prioridad de las órdenes militares por los espacios centralizados, posiblemente ello sea debido a ciertos ritos o ceremonias como, por ejemplo,  la investidura de nuevos caballeros.

 

Es notorio en su exterior el influjo del modelo escurialense , en cuanto a la mesura  general del edificio. Esta frugalidad  se ve rota por las sencillas molduras y decoración de placado mandadas construir, al gusto romántico, por el rey consorte Francisco de Asís siguiendo los planos del arquitecto Juan de Madrazo y Kuntz.

 

Así, la fachada principal ofrece un aspecto abigarrado, con pilastras agrutescadas, veneras, almohadillado, esgrafiados, y un curioso cornisamento con grifos tenantes de gusto neoplateresco que desentona de forma estrepitosa con la arquitectura.

 

Sugerente resulta también el enfoscado de color púrpura que reviste las paredes. Omnipresente tanto en el exterior como en el interior del templo podemos observar la Cruz de Calatrava.

 

El interior es luminoso y exuberante en su decoración con nave de bóveda de cañón con lunetos. El espacio está dominado por una cúpula de tambor hacia el exterior y circular en su interior, sostenida por pechinas pintadas al fresco y rematada por una media naranja con nervaduras.

 

El coro se halla situado en alto y a los pies. Las naves configuradas en tramos separados por refinadas pilastras que rememoran el orden corintio; corona dicha nave una cornisa sobresaliente apoyada en ménsulas pareadas.

 

El crucero opuesto a la entrada principal lo configura una portada de vano y moldura quebrada coronada con el escudo real superpuesto a la Cruz de Calatrava sostenido por dos jóvenes ángeles con dos leones postrados a sus pies portando orbes y rodeados de guirnaldas de flores y el collar del Toisón de Oro.

 

El espacio de la capilla mayor es  la parte más destacada del templo. Posee un retablo de madera dorada y policromada que hace pendant con dos más pequeños situados en los machones del crucero,  obra de José de Churriguera.

 

El retablo mayor es  por sí solo culmen del Barroco español. Excluye la división en calles, cuerpos y ordenación geométrica. En su lugar surge una colosal estructura en arco de triunfo recubierta por una abigarrada decoración.

 

La zona inferior la ocupa  el tabernáculo, en forma de templete, envuelto  por dos ménsulas características del estilo de Churriguera. El centro de la pieza, lo componen dos pares de columnas, enmarcando una especie de doselete con la imagen de san Raimundo de Fitero, fundador de la Orden de Calatrava, envuelto en banderolas y trofeos en alusión al carácter militar de ésta. Culmina el espacio una escultura de la Inmaculada Concepción, patrona del convento, en una gloria de ángeles con la paloma del Espíritu Santo.

 

Finaliza el retablo, una imagen de Cristo con el orbe, escoltado por ángeles volanderos, querubines, ráfagas y guirnaldas.

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