LAS MIRADAS Y LOS SILENCIOS EN MARRUECOS

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Domingo, 30/06/2013 | internet | Región, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Toledo, Nacional, Internacional | Portada, Opinión, Cultura, Deportes, Economía, Tecnología, Política, Salud, Sociedad, Sucesos, Medio Ambiente, Turismo, Gastronomía

Marruecos es un gran melodrama ambientado en las arenas sofocantes del desierto marroquí. La pareja Dietrich-Cooper formó tándem de lo más compenetrado, la química que destilaban en pantalla fue tal que la película ha pasado a la historia del cine como ejemplo de bellísima historia de amor y de buen trabajo actoral. Las miradas, los silencios y la suave y lenta coreografía en cortejo amoroso de los amantes son su mejor reclamo. Marlene repetiría con Gary Cooper poco después en una nueva película de tono comediesco titulada Deseo. Pero siempre recordaremos a Dietrich en Marruecos y los números musicales de la película: tocada de frack, andrógina y sensualmente ataviada, cantando a un público asombrado y entregado y en una segunda actuación con un cesto, ofreciendo manzanas y emplumada, con pequeño pantalón que recordaba a la más lanzada y pícara Lola-Lola de El ángel azul. Las arenas del desierto rodeaban a los amantes que sólo contaban con el amor apasionado como único oasis en tierras tan adversas. Marlene, de nuevo entre dos amores, no dudaba en entregarse finalmente y con los zapatos de tacón en la mano y seguir a su legionario por las arduas arenas, encendida de amor y entregada a un Cooper, que borda una magistral interpretación. Los silencios, como decíamos, eran tan elocuentes como las palabras; el cine sonoro, recien estrenado, aún basaba su comunicación en el trabajo gestual de los actores, en los silencios programados; las palabras, aunque necesarias por momentos, no lo eran más que las pausas ensimismadas de los actores, los amantes se mostraban arrobados en miradas de sensual misticismo pasional y encendida gestualidad. Cuán bien comunicaban sin casi decir palabra, eran, sin duda, una pareja perfecta de teatralidad justa y a menudo incandescente. Merece una nueva revisión esta gran película que es Marruecos.

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