Cómo elegir el cava para brindar en Navidad

Cómo elegir el cava para brindar en Navidad
Objetivo CLM
Mar, 08/01/2019 | Sociedad | Nacional

Las fiestas de Navidad están irremediablemente ligadas a las celebraciones y los brindis y, por tanto, al cava. Tanto es así que durante estas fechas se producen alrededor del 50 por ciento de las ventas de este producto de todo el año y se concentra la mayor parte de su consumo anual en la mayoría de hogares y familias. Es por ello que saber elegir es fundamental para disfrutar al máximo de todas sus propiedades y bondades, además de convertir cada momento en memorable e irrepetible.

Como en casi todo, la elección es cuestión de gustos. Sin embargo, sus burbujas, su dulzor o si elegir uno blanco o rosado son también cuestiones que deberíamos tener en cuenta a la hora de seleccionarlo. Todo depende del momento en el que se consuma, de si lo vamos a maridar con algún plato del menú, con el postre o si lo vamos a utilizar para brindar. No obstante, para disfrutar del cava en todo su esplendor debemos tener en cuenta unas recomendaciones generales. Es fundamental tomarlo fresco, entre 5 y 7 grados, para percibir mejor todos sus matices y aromas, no meter nunca la botella en el congelador y, preferiblemente enfriarlo en una cubitera con agua y hielo. Todo ello hará que el cava se encuentre en óptimas condiciones para ser degustado con las máximas garantías.

Burbujas y dulzor

Entre otros muchos factores, la calidad de las burbujas dependen del tiempo de la segunda fermentación que tienen estos vinos espumosos y que se realiza en la propia botella. Cuanto más tiempo de crianza tenga el cava en la botella, más finas y más integradas en el propio vino serán sus burbujas. Por el contrario, este tiempo de crianza también influye en sus aromas, ya que cuanto más tiempo tenga más aromas frutales irá perdiendo, mientras que irá ganando aquellos aromas más propios de la crianza. Con todo ello, podríamos decir, y de forma general, que los cavas más jóvenes son vinos espumosos afrutados, mientras que los de mayor crianza son más finos y redondos.

Por su parte, conocer el dulzor de estos vinos espumosos también es algo fundamental, ya que dependerá tanto de los gustos como del uso que le queramos dar para elegir uno más dulce o no. Así, el dulzor del cava depende del azúcar que se le incorpore al propio vino. Y es que tras el proceso de segunda fermentación es preciso retirar los posos o levaduras que se producen en la botella. Este procedimiento se conoce como degüello y supone el fin de la crianza. Es en este momento cuando se le incorporan los distintos niveles de azúcar al cava en lo que se conoce como licor de expedición y que vendrá determinado después en denominaciones como ‘brut nature’, ‘brut’, ‘seco’, ‘semiseco’ o ‘dulce’. En estos casos, el ‘brut nature’ es el que menos dulzor presenta y la cantidad de azúcar irá ascendiendo en cada denominación hasta llegar al dulce.

¿Champán blanco o rosado?

Por otra parte, también es fundamental decidir si preferimos un cava blanco o rosado. Su sabor, aromas y características serán diferentes en cada ocasión. Y es que el cava rosado suele ser más fresco y más afrutado, por lo que es ideal para acompañar los aperitivos y entrantes y algunos platos de pescado y marisco, contrasta a la perfección los guisos especiados y picantes y, sobre todo, es un gran aliado para las cocinas más exóticas como la japonesa, la india o la tailandesa. Para todo ello, el cava rosado será una apuesta segura. Y si hay un vino espumoso rosado capaz de transportar a quien lo degusta y seducir los paladares más exigentes, ése es el Jean Milan Brut Rosé comercializado por la bodega albaceteña Dehesa de Luna Finca Reserva de Biodiversidad. Se trata de un champán elaborado con uva Chardonnay y Pinot Noir que da como resultado un vino fresco y afrutado con un sabor delicado perfecto tanto para aperitivos como postres y para acompañar otros platos como las carnes rojas asadas.

Por el contrario, los blancos los hay para todos los gustos. De esta forma, los más claros suelen ser más ligeros, mientras que los más oscuros son vinos espumosos con más cuerpo y más potentes. Tanto unos como otros son perfectos para brindar durante las celebraciones pero también para maridar con platos de pescado, marisco, algunas carnes, entrantes, postres, quesos y pastas y arroces. Nuevamente, para acertar en la elección nada mejor que apostar por Dehesa de Luna y sus Jean Milan Terres de Nöel y Jean Milan Brut Blanc de Blancs. Ambos proceden de un territorio único como el Gran Cru d’Oger en Francia, donde se cultivan uvas Chardonnay de una calidad excepcional que han dado como resultado un auténtico regalo para disfrutar de estos vinos en su máximo esplendor.

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