Posesiones de la Orden de Calatrava. Primera Parte

De las cuatro órdenes militares existentes en España: Calatrava, Alcántara, Santiago y Montesa; sin duda alguna la más poderosa e influyente fue la Orden de Calatrava

Posesiones de la Orden de Calatrava. Primera Parte
Lucia Ballesteros Ruiz. "El Rincón de Casandra"
Lunes, 30/06/2014 | Región, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Toledo, Nacional, Internacional, Puertollano, La Mancha | Portada, Salud, Sucesos, Sociedad, Ciencia, Opinión, Cultura, Deportes, Economía, Tecnología, Política, Turismo, Medio Ambiente, Gastronomía

De las cuatro órdenes militares existentes en España: Calatrava, Alcántara, Santiago y Montesa; sin duda alguna la más poderosa e influyente fue la Orden de Calatrava. Dicha Orden poseía territorios en casi toda la Península. Conozcamos, pues, el vasto patrimonio territorial que tenía la Orden de Calatrava.
En Navarra contaba con el Monasterio de Santa María la Real en Fitero. Se consideró como la primera sede de la Orden durante el Siglo XII. Se alza a las orillas del río Alhama y pertenece a la orden del Císter.  Fundado por San Raimundo de Fitero  junto con otros monjes cistercienses gracias a la ayuda económica del rey Alfonso VII.
Su arquitectura es propia de la transición del Románico al Gótico al gusto cisterciense.
 
La iglesia presenta planta de cruz latina al estilo de la iglesia madre francesa. Tres naves con seis tramos, crucero bien distinguido y cabecera con girola, además de cinco capillas absidales.
 
Sostenida por inusitados pilares cruciformes con dobles semicolunmas anexadas en lso frentes y columnillas en los codillos. La luz la proporcionan grandes ventanas de arco de medio punto situadas en la nave central. Naves revestidas con bóvedas de crucería y presbiterio con bóveda gallonada.
En la etapa del abad Marín Egües y Pasquier, siglo XVI, se construyeron bóvedas estrelladas en los tres intervalos de los pies, dando paso al renacimiento. La parte arquitectónica del monasterio es la Capilla Mayor. Ofrece un retablo del Siglo XVI totalmente opuesto al estilo cisterciense.
 
Fue diseñada por Diego Sánchez que la concibió sin ornamentación alguna, con órdenes superpuestos entre dos grandes columnas. Consta de escultura y pintura; las primeras de sitúan en 1583 a la par que el cuerpo del retablo. Las pinturas son tablas flamencas salidas de los pinceles de Roland de Mois, asistido por Felices de Cáceres. Descollan por lo cultivado de su ejecución, la Epifanía, Adoración de los pastores, San Juan Bautista y San Juan Evangelista.
 
La sacristía la encontramos entre el brazo del crucero y la girola. Obra del Barroco, es de planta rectangular, envuelta por una bóveda de cañón y lunetos. Vanos de forma cóncava  acogen los muebles-cajoneras donde se custodiaba el vestuario litúrgico. Está  moblada al gusto de la época con cornucopias, florones dorados y mesa rococó.
La capilla bautismal se construye en el siglo XVI, cuando Fitero necesidad de una parroquia que diera acogida a la liturgia y la administración de los Sacramentos.
 
Asentada  sobre una dimensión cuadrada  es del siglo XVIII y en su origen se concibió como panteón del abad de abad del siglo XVII Plácido del Corral y Guzmán. Aparece en dos tramos, en cuya cabecera se alza una cúpula con linterna. Permaneció ricamente adornada y en ella recibe culto la Virgen de la Barda.  
El coro alto en su origen fue sustituido en el siglo XVI, la sillería se reparte en dos órdenes donde escasea la ornamentación excepto en los brazos. El autor es Esteban Ramos, artista del siglo XVII.
 
La iglesia alberga vestiduras litúrgicas de gran valor, del siglo XVI, obsequios de varios abades. Cabe destacar el terno pontifical del siglo XVII: casulla, capa pluvial y dalmática con bordados de colores realizados por la madre Graciosa de los Ángeles, carmelita descalza de Pamplona.  Dentro de la colección de orfebrería destacan dos arquetas; una califal, de 966, en marfil con decoración vegetal que lleva la siguiente inscripción: “  En el nombre de Alá, felicidad, alegría y gracia para la queridísima Walada. Lo que ha sido hecho en Medina Azahara, el año cinco y cincuenta y trescientos, obra de Halaf”.
 
Y otra almohade, en marfil, donde se puede leer: “ Felicidad, gloria, buena acogida y bendición no cese…”

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