Según OCU, no funcionan todos los productos contra los mosquitos

>> No hay evidencias científicas de la utilidad de los aparatos de ultrasonidos ni de las lámparas ultravioleta.

Los insecticidas, sean aerosoles o enchufes de recarga, los matan rápido, pero no debe abusarse de su empleo.

Los repelentes son otra opción, aunque su efectividad depende mucho del tipo de principio activo y de su concentración.

Otra alternativa es un ventilador potente, ya que dispersa el CO2 y otras sustancias que emitimos, focos de atracción para los mosquitos.

Según OCU, no funcionan todos los productos contra los mosquitos
Laura López de la Franca
Martes, 26/07/2022 | Madrid | Región, Nacional | Portada, Sociedad, Salud

Cada verano aparecen nuevos productos para ahuyentar o eliminar mosquitos, ya sea en el exterior como en espacios interiores. Lamentablemente, muchos de ellos no sirven para nada, advierte la Organización de Consumidores y Usuarios. Pero empecemos por los que sí funcionan.

Ante la presencia de mosquitos en el interior, el insecticida es la mejor opción, ya sea en aerosol o utilizando un enchufe de recarga, líquida o de pastillas. Todos son efectivos, además de rápidos: eliminan los mosquitos en menos de 5 minutos si la estancia está cerrada. Ahora bien, conviene no abusar de ellos, ya que sus principios activos (los piretroides), concentrados en el aire, presentan una cierta toxicidad. Por eso, en el caso de los aerosoles, se aconseja dejar actuar 10 o 15 minutos y después ventilar la habitación unos minutos; y en el caso de los enchufes, conectarlos solo de noche, idealmente un rato. Y nunca cuando haya bebés.

En el exterior la alternativa es un repelente, ya que consigue desorientar a los mosquitos durante unas cuatro horas. Su poder varía según el principio activo y su concentración: el DEET (N,N-dietil-m-toluamida) y la Icaridina son los más eficaces, seguidos del Citriodiol o el PMD. Pero no es recomendable aplicarlos sobre la piel de niños menores de dos años, por su posible toxicidad. Otros principios activos, como el IR 3535 (Butilacetilaminopropionato de etilo) y los aceites esenciales (como el geraniol y la citronela) son menos eficaces, aunque también son menos tóxicos.

¿Y las pulseras repelentes? La escasa superficie de la pulsera limita su radio de acción a poco más de cuatro centímetros. Por lo tanto, el tipo de repelente que lleven es indiferente. Así lo demuestran varios estudios, entre ellos el que realizó OCU hace años cuando examinó tres pulseras con aceites esenciales sin constatar ningún resultado digno de mención.

Otra opción interesante y nada tóxica es un ventilador potente, sea de techo o de pie, sobre todo durante las horas de sueño en verano, ya que dispersa el CO2 de la respiración y las sustancias liberadas por la piel, que son los principales focos de atracción de los mosquitos. Un reciente estudio de Consumer Report ha demostrado que reduce entre un 45% y un 60% las picaduras.

Lo que en modo alguno resulta eficaz son los aparatos de ultrasonidos. Se supone que imitan el batir de las alas del mosquito macho, lo que ahuyentaría a las hembras ya inseminadas, que son las que pican. Pero hace ya algunos años un equipo de Cochrane, tras revisar 10 estudios de campo sobre estos dispositivos, concluyó que no valían para nada. Desde entonces no ha surgido ninguna evidencia a favor de estos dispositivos. De hecho, más recientemente, OCU analizó dos Apps de ultrasonidos con resultados negativos.

Tampoco existe eficacia demostrada de las lámparas eléctricas ultravioletas y otras lámparas, ya que los mosquitos no se sienten atraídos por la luz, sino por el CO2 de la respiración y las sustancias liberadas por la piel.

En general, las personas consideran como más eficaces a las mosquiteras en las ventanas y los difusores eléctricos (enchufes antimosquitos), mientras que confían mucho menos en las lámparas de luz amarilla o ultravioletas o los emisores de ultrasonidos. 

Sí a los insectidas y repelentes. Según los expertos, la mejor manera de combatir a los mosquitos en el interior es recurrir a un producto insecticida, ya sea un espray o aerosol, o un enchufe difusor. Son efectivos y rápidos. Es importante mantener la estancia cerrada mientras actúan. Los principios activos (piretroides) son tóxicos, con lo que no conviene abusar de ellos. Hay que evitarlos cuando haya bebés. En el exterior, la mejor alternativa es un un repelente, ya que consigue desorientar a los mosquitos.

Los más eficaces son el DEET (N,N-dietil-m-toluamida) y la Icaridina son los más eficaces, seguidos del Citriodiol o el PMD., pero no deben sarse en niños.

Hay otros principios activos, cmo el IR 3535 (Butilacetilaminopropionato de etilo) y los aceites esenciales (geraniol, citronela y otros) son menos eficaces, aunque también son menos tóxicos para las personas.

Las pulseras repelentes no son una buena opción, pues el alcance del principio activo es muy limitado. No a lámparas y ultrasonidos

Lo que en modo alguno resulta eficaz son los aparatos de ultrasonidos o las lámparas ultravioletas: los  mosquitos no se sienten atraídos por la luz, sino por el CO2 de la respiración y las sustancias liberadas por la piel. Un ventilador contra los insectos

Otra opción interesante y nada tóxica es un ventilador de pie. Al mover el aire dispersa el CO2 de la respiración y las sustancias liberadas por la piel, que son los principales focos de atracción de los mosquitos. Un reciente estudio de Consumer Report ha demostrado que reduce entre un 45% y un 60% las picaduras.

 

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