4 perfiles viajeros y cómo satisfacer sus gustos

Objetivo CLM
Mié, 07/02/2018 | Turismo | Nacional

La perspectiva de viajar es todo un revulsivo contra el exceso de rutina. Por eso nos afanamos en buscar nuevas experiencias cuando los exigentes horarios y las obligaciones lo permiten.

Al realizar un viaje largo, una escapada o una visita a otro lugar, adoptamos diferentes actitudes que determinarán, al final, la experiencia. Todos pasamos por diferentes perfiles de viajeros, turistas o visitantes, y algunos se pueden identificar con facilidad. En muchos casos, las líneas entre ellos se difuminan.

El devorador de historia

Se trata de viajeros muy exquisitos. Eligen cuidadosamente sus destinos y preparan con detalle. No solo en lo que se refiere a rutas y lugares de visita, sino estableciendo un contexto histórico, artístico y cultural que le ayuda a introducirse en el lugar de destino ya incluso antes de llegar.

Es imposible que este turista/viajero no disfrute con lo que se presenta ante él. No es de esos que confiesan decepcionados a la vuelta que el destino no ha cumplido con sus expectativas, porque entiende que cada lugar es único en sí mismo, tiene su propia historia, cultura e idiosincracia.

Los hoteles en Toledo estarían entre sus objetivos. La Ciudad Imperial envolvería a este tipo de viajero con sus vestigios cristianos, judíos y musulmanes, si bien su historia se remonta a la Edad del Bronce. Dentro de sus posibilidades de tiempo y presupuesto, el alojamiento en Toledo sería largo, pues hay mucho que descubrir. Dormir en Toledo, sí, pero lo justo para disfrutar al máximo.

El que se relaja

Quien organiza una salida para sus días de vacaciones se debaten entre el merecido descanso que el cuerpo necesita en esos días, después de meses de trabajo y antes de volver a la rutina; y el aprovechar el tiempo libre al máximo para viajar lejos, patearse cualquier destino y volver... sin apenas días para recuperarse. Para muchos de los que no pueden compaginar ambas opciones, suele ganar la primera.

Dependerá, claro, del tipo de trabajo que desempeñe y de los días que se tengan en el año, pero el de tumbarse sobre una hamaca en la playa y no tener que hacer más que leer, darse un baño de vez en cuando y comer algo, no parece un mal plan. Las vacaciones, por supuesto, también deben ser reconfortantes, reparadoras, un bálsamo.

Lo importante es elegir bien. Muchas ciudades españoles escapan a ese corsé que las hace proclives solo al turismo de sol y playa, siendo un claro ejemplo Barcelona: un solo día admite la dosis cultural con una visita a la Sagrada Familia, dedicar tiempo al turismo gastronómico en algún restaurante con vistas al mar, y pasar el resto de la tarde tostándose al sol de La Barceloneta.

Fuera de nuestras fronteras, en la vieja Europa, otros destinos para establecer organigramas de configuración similar resultan igual de atractivos, como Budapest. La ciudad es conocida por su majestuoso Parlamento a orillas del Danubio, por su famoso Puentes de las Cadenas o por el mercado central, pero también por baños como el Balneario Gellért, que puedes ver aquí: https://www.viajarbudapest.com/balneario-gellert/. Viajar a Budapest, efectivamente, debería estar en la lista de deseos de todo viajero empedernido.

El que prueba nuevas experiencias

Los viajeros más intrépidos no escatiman a la hora de correr lo que otros considerarían riesgos, con tal de sumirse por completo en el lugar al que van. El viaje, para ellos, no es llegar, ver y volver, sino toda una experiencia sensorial, en la que participan los cincos sentidos.

Practican la entomofagia al comerse un “suculento” pincho de insectos en Bangkok, no dudan el colgar sus pies en los borrascosos y vertiginosos acantilados de Moher en Irlanda, se exponen a temperaturas extremadamente frías buscando un punto único desde el que ver la aurora boreal.

A veces merece la pena correr pequeños riesgos, pero no hace falta rebuscar entre los planes más osados para experimentar algo diferente. Más sabiendo que, en demasiadas ocasiones hoy día, no es más que postureo directo a Instagram.

Una nueva forma de pasar el tiempo es la que ha propuesto el juego de escape room, que cada día cuenta con más adeptos. Se puede aprovechar una visita a la ciudad para hacer algo diferente en buena compañía.

Como explican desde Resolve It, se trata de un ocio activo y diferente en el que se pone a prueba el ingenio, se miden las posibilidades de trabajar en equipo, se hace frente a un desafío en forma de juego o se sorprende a alguien con un regalo original. El objetivo es superar el reto solucionando los enigmas que se plantean en la habitación para poder salir de ella. Y es apto para todo tipo de público.

El fiestero

Los ingleses los llaman “Party animals”, concepto que define a personas que adoran la fiesta, luego se dejan ver con frecuencia por campus universitarios, bares o pubs. Como define el UrbanDictionary, pese a sus deficiencias culturales a menudo viven un lujurioso estilo de vida, y dependen de sus padres para protección y subsistencia hasta una media de 25 años, hasta que dejan de ser provistos de comida y dinero gratuitamente.

Todos hemos sido jóvenes fiesteros hasta que nos hemos descubierto prefiriendo salir el sábado a mediodía de tapas, y pasar el domingo viendo Netflix bajo una mantita. O cuando las resacas de los viernes nos duran hasta el viernes siguiente.

De vez en cuando, sin embargo, merece la pena tener un momento “revival”, despertar a ese joven que sigue viviendo en nosotros y darse un homenaje con los amigos. Despedida de soltero en Madrid, un momento óptimo para hacerlo. Más cuando se trata de hacer pasar un buen rato a un amigo, cuando todas la webs que visitas te llaman con su “Celebra tu despedida de soltero en Madrid” garantizando algo inolvidable, y cuando Bitacoras realiza una organización integral de la fiesta para ponerlo todo fácil.

Y mañana, con la resaca, damos una vuelta por la ciudad comentando sin cesar de forma hilarante el mal cuerpo que tenemos. Un día es un día.

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