Historia de la gastronomía de España. Prehistoria

La humanidad siempre ha sentido la necesidad de alimentarse para perpetuar la especie

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Objetivo CLM - Lucía Ballesteros
Lunes, 20/10/2014 | Región, Nacional | Portada, Sucesos, Sociedad, Salud, Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología, Economía, Opinión, Deportes, Política, Turismo, Medio Ambiente, Gastronomía, Fiestas, Ébola, Semana Santa

La humanidad siempre ha sentido la necesidad de alimentarse para perpetuar la especie. En sus inicios, el ser humano, era nómada. Su principal fuente de alimentación la constituía la caza, por lo que se veían obligados a seguir las manadas migratorias de los animales. Aún en el supuesto de que además agregaran a su dieta plantas, al ser estas las producidas por la naturaleza, una tribu se acomodara por algún tiempo en el mismo espacio terminaría por extinguir sus posibilidades alimentarias y tendría que emigrar en busca de pastos frescos.
 

Inclusive cuando se transforman en ganaderos prosiguen siendo nómadas a la búsqueda de nuevos alimentos para el ganado bien por los cambios de estación o bien por el extinción de los recursos.
 

No obstante cuando alrededor del año 8000 a. J.C., el hombre comienza a domesticar a los animales nace un nuevo cambio en su vida de vital transcendencia desde que comenzó a valerse del fuego.
 

Casi por casualidad dieron en plantar semillas, esperar a que crecieran, regarlas y confiar en su maduración; posteriormente las recogían y se servían como alimento. No era un trabajo fácil pero permitía conseguir mayor cantidad de alimento, mucho más que cazando y recolectando.
 

Este paso dado en pro de la ganadería y la agricultura fue fundamental para prevenir las hambrunas y aumentar, así,  la  población. Las plantas más utilizadas fueron el trigo, la cebada y el arroz y los animales domesticados el caballo, la vaca, la oveja, el cerdo y las aves de corral.
 

Los granos se molerían para conseguir harina que acumularían durante meses sin que se echase a perder, para después tras la cocción obtener el pan.
Pero, sobre todo, la agricultura les ofreció una existencia sedentaria a la par que también les proporciona ciertos riesgos pues habrían de empezar a combatir con otras tribus para salvaguardar sus alimentos.
 

Aún siendo la alimentación una des las primeras necesidades del hombre desde sus comienzos en la Península Ibérica resulta difícil determinar cuales eran las costumbres culinarias en la Prehistoria.
 

Se conservan algunas huellas que apuntan a la caza como primer sustento del hombre en las excavaciones de Atapuerca, donde se han encontrado gran cantidad de restos de oso de la especie Ursus deningeri; y en las Cuevas de Altamira con demostraciones claras de zorro, león de las cavernas, lince, ciervo, caballo, jabalí, oso de las cavernas, íbice, rebeco, corzo, uro, bisonte, y en tiempos de más frío reno o foca. Incluso existen restos

 

Existen gran cantidad de cuevas con ilustraciones parecidas, como pueden ser de la Alpera en Alicante, en las del Ahumado y del Mortero en Teruel lo que aparecen son escenas de mujeres recolectando bayas, frutas y tubérculos.

 

Después del período de las glaciaciones el hombre se hace sedentario y emerge la ganadería y la agricultura. Los animales más representativos son el cordero, el buey, el caballo, el asno, el camello y el cerdo. Al abrigo de la ganadería pronto surgen los productos lácteos. En la cultura argárica situada en el sudeste peninsular durge una forma de agricultura intensiva gracias a los sistemas de riego; de esta forma se consiguen grandes cosechas de cereales y leguminosas. 

Aún así desconocemos cuales fueron los primeros platos elaborados y sus costumbres culinarias; si bien vislumbraron la posibilidad de empezar a conservar los alimentos.

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