Origen de la Orden de Calatrava

La Orden de Calatrava nace como orden militar y religiosa en el Reino de Castilla, en 1158, de la mano del abad Raimundo de Fitero. Su finalidad era la de amparar la villa de Calatrava, dispuesta cerca de la actual Ciudad Real. Se corresponde con el  grupo de las órdenes del Cister y, hoy en día, solamente detenta un carácter honorífico y nobiliario.

Origen de la Orden de Calatrava
Lucia Ballesteros Ruiz. "El Rincón de Casandra"
Lunes, 16/06/2014 | Región, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Toledo, Nacional, Internacional, Puertollano, La Mancha | Portada, Salud, Sucesos, Sociedad, Ciencia, Opinión, Cultura, Deportes, Economía, Tecnología, Política, Turismo, Medio Ambiente, Gastronomía, Semana Santa

La Orden de Calatrava nace como orden militar y religiosa en el Reino de Castilla, en 1158, de la mano del abad Raimundo de Fitero. Su finalidad era la de amparar la villa de Calatrava, dispuesta cerca de la actual Ciudad Real. Se corresponde con el  grupo de las órdenes del Cister y, hoy en día, solamente detenta un carácter honorífico y nobiliario.
 
Sus raíces se deben a un gesto heroico. Alfonso VII conquista la ciudad de Calatrava en 1147. Dada su valiosa posición geográfica el rey hace entrega de la misma, en 1150, a la Orden del Temple. Años más tarde, ante el avance islámico, el Temple se repliega y restituye la fortaleza al sucesor de Alfonso VII, el rey Sancho IV.
 
Con semejante tesitura y la amenaza inminente del islamismo, Sancho IV, se entrevista con sus notables y ofrece Calatrava a quien desee encargarse de su defensa.
 
Entre el estupor y las chanzas de los nobles, Raimundo, abad del monasterio cisterciense de Fitero, incitado por el monje de su monasterio Diego Velásquez recoge el guante y acepta el reto. El rey formaliza su palabra otorgando Calatrava a los monjes de Fitero mediante merced consumada el 1 de enero de 1158 en Almazán.
 
Los monjes, por su parte, crearon un ejército de más de 20.000 monjes y soldados, lo que hizo que los árabes declinaran entrar en batalla, replegándose hacia el sur.
 
Con el tiempo los caballeros se negaron a estar bajo las órdenes de un Abad de Cister y resolvieron elegir un Maestre de la Orden. Los monjes se alejaron hacia Ciruelos y los caballeros hacia Ocaña. En Ocaña se constituyeron en una Orden militar, la primera en Hispanía que hizo de su nombre el nombre del lugar donde había nacido. Su primer Maestre fue Don García, quien recibió del Cister y del Papa la primera regla.
 
Esta regla, cincelada  sobre las costumbres cistercienses para hermanos laicos, obligó a los caballeros, además  de los tres votos religiosos: obediencia, castidad y pobreza, a  guardar silencio en el dormitorio, refectorio y oratorio; a ayunar cuatro días a la semana, dormir con su armadura, y llevar, como única indumentaria , el hábito blanco cisterciense con una sencilla cruz negra  (roja, a partir del siglo XIV) «flordelisada»: una cruz griega con flores de lis en las puntas, que en el siglo XVI  se modelo de forma definitiva como hoy se conoce.
 
La ciudadela de Zorita de los Canes junto con sus aldeas le son entregadas a los calatravos en el año 1174 por Alfonso VIII para salvaguardar la frontera del Tajo.
Como recompensa a los servicios prestados por la Orden de Calatrava, Alfonso II de Aragón les hace entrega del castillo de Alcañiz en 1179.
 
La Dehesa de Abenójar permanece en manos de la Orden desde 1183 hasta 1814. A partir de esta fecha pasa a llamarse Abenójar de Calatrava con la denominación de pueblo. Prueba de ello es la Cruz de Calatrava  construida en forja y que se halla situada en uno de los tejados de la iglesia del lugar.
 
Desde su institución  hasta los inicios del siglo XIII la Orden sufrió  una serie de altibajos. Tras la debacle  cristiana sufrida por Alfonso VIII en la Batalla de Alarcos (1195) tuvieron que abandonar  sus posesiones y marcharse a Ciruelos. Varios caballeros consiguieron adueñarse del castillo de Salvatierra donde permanecieron excluidos de toda ayuda hasta 1211; pasando a llamarse la Orden durante este tiempo Orden de Salvatierra.
 
Su época de esplendor llegará tras la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212 y su asentamiento en la nueva sede y más sólida fortaleza de Calatrava la Nueva en 1218.El  primigenio origen de la orden se convierte en Encomienda y pasa  a conocida como Calatrava la Vieja.
 
Sus recursos humanos y económicos dotan  a la Orden de un gran poder político y militar que se prolongará hasta el final de la Reconquista. Administraba tierras y castillos a lo largo de toda la frontera de Castilla y Aragón, a la par que contaba con un señorío feudal sobre miles de vasallos.
 
Podía llegar a situar en el campo de batalla hasta dos mil caballeros cifra esta muy importante para la Edad Media. Gozaba de plena autonomía lo que supuso cierta hostilidad entre los reyes y la Orden; pues ésta sólo reconocía la autoridad del Maestre, la del abad de Morimond en francia y la del Papa.
 
Llegado el año 1228  la Orden de la Calatrava pasó a contar con encomiendas en Andalucía  conferidas por el rey Fernando III: Martos, Higuera de Calatrava, Porcuna, Víboras y Alcaudete, como recompensa  por los servicios prestados en la Reconquista.
 
A lo  largo de los siglos XIV y XV, los calatravos desplegaron  sus dominios andaluces con la creación de nuevas encomiendas en Jaén: Lopera, Jimena, Arjona; en Córdoba: Fuente Ovejuna, Bélmez, Villafranca de Córdoba y Osuna en Sevilla.
 
Para contrarrestar el poder de la Orden, Fernando el Católico, consiguió en 1487, mediante bula papal, ser nombrado Maestre de la Orden, a partir de este momento todos los reyes de España se han ratificado en el título.
 
Bajo la férula  de los continuos monarcas, y con la reconquista de la península concluida  el espíritu militar y religioso se fue diluyendo. Así, su único móvil de existencia era la obtención de ingresos originados por sus inmensas posesiones y la guarda de sus reliquias.
 
Incautados los bienes de la Orden por mandato de José I en 1808, fueron restituidos en 1814 por Fernando VIII, para ser secularizados de manera definitiva en 1855 por Pascual Madoz. La Primera República Española  anuló la Orden, que se restauró en 1875 con el Papado como encargado de regular su disciplina interna. Como decíamos al inicio hoy en día, solamente detenta un carácter honorífico y nobiliario.

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