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José Manuel González de la Aleja Sánchez-Camacho | Abogado
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¿Es una expresión la libertad de la justicia?

¿Es una expresión la libertad de la justicia?
Jose Manuel González de la Aleja Sánchez-Camacho

Aunque nos parezca desfasado, en algunas ocasiones nos conviene recordar; por supuesto, hasta cierto punto y según las circunstancias de cada uno, lo bien que vivimos en un Estado de Derecho.

Este palabro legal, se traduce al menos en teoría en bienestar, armonía e incluso vamos a decir equilibrio. Y es precisamente con este último término con el que podemos entender que se llegó a desarrollar a finales del siglo XIX por las figuras de Montesquieu y Locke en la etapa de la Revolución Francesa, la Teoría de la División de Poderes; cuyo reflejo práctico principal fue consecuencia de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789.

Esta teoría, se concreta en la división del poder legislativo (creación de normas), el ejecutivo (gobierno de la nación) y el judicial (aplicación de la justicia). Ahora bien, esta independencia no sería útil sin un sistema que equilibrara y posibilitara vías de colaboración entre estos poderes.

Este nuevo planteamiento para su época, teniendo en cuenta la superación del absolutismo en la que el rey acaparaba todo el poder de la nación, permite en teoría que no haya una degeneración de este por no permitir que de manera independiente se desarrollen con la finalidad de ser empleados en un Estado en el que ya no hay súbditos, sino ciudadanos.

Llegados a este punto, ya tenemos tres conceptos claros: separación, equilibrio y colaboración.

Si nos situamos en la actualidad, nos puede parecer una cuestión del pasado y simple lo que hemos explicado, ya que nuestra situación de bienestar nos parece una condición naturalizada debido a que ya hemos nacido en ella. Y al igual que el que suscribe, muchos de los ciudadanos españoles no hemos conocido un período de absolutismo, llámese como quiera. Por tanto, podemos decir, que somos una sociedad nacida en la libertad de un Estado que nos otorga una serie de derechos como ciudadanos y a la vez nos aporta una estructura de organismos e instituciones públicas basados en la separación de poderes.

Aun así, de esta bonita teoría de nuestro tiempo, quizás nos estamos encontrando con reflejos del pasado y una libertad que puede llegar a ser despótica como sinónimo de absolutismo, es decir; quizás nuestra propia libertad fuera del uso conforme al sentido común que a toda persona se le presupone mientras no se halle discapacitada para razonar, nos esté llevando a confundir Derechos, en mayúsculas; con una libertad que tiene como caldo de cultivo las emociones de rencor, frustración, odio, etc.

Cierto es que cada cual es ignorante y a la vez, conocedor de ciertas materias que se desarrollan en sociedad. Sin embargo, tal vez nos convenga recordar, que la Constitución Española de 1978 fue votada por los ciudadanos españoles obteniendo su aceptación por mayoría. Con la misma se creó el pilar básico de nuestro Estado de Derecho y de esa forma se otorgó la posibilidad de aplicar la separación de poderes de manera práctica con un pensamiento a largo plazo.

En nuestra norma básica se recoge el reconocimiento de la separación del poder judicial del resto de poderes. Al mismo tiempo, se reconoce el Derecho fundamental a la libertad de expresión.

Es por ello que como ciudadanos a los que se aplica el conjunto de normas de nuestro país, tanto en Derechos como en responsabilidades; al menos seamos conscientes de que por supuesto tenemos libertad de expresión, de nuestras ideas y opiniones; pero no tienen el carácter de norma ni deben influir y vincular las decisiones de jueces en ningún caso. Ya que eso nos podría hacer déspotas de nuestras ideas, tanto a nivel individual como colectivo, y si ello influye de alguna forma en nuestra sociedad nos puede llegar a provocar inseguridad y que colectivos que no tienen representación legal tengan una relevancia social desmesurada influyendo en decisiones tan relevantes como las judiciales, ignorando estos las dificultades que conlleva tomar una decisión de absolución o condena.

Porque, ante todo, vivimos en un Estado de Derecho en el que al menos en teoría su estructura se basa en unas normas que nos han otorgado a todos la garantía de vivir en sociedad y dentro de la misma en libertad. Vamos a conservarla y a hacer un buen uso de la misma, porque parece que merece la pena.

“Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía” Simón Bolívar (1783-1830) militar y político venezolano.

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