José Manuel González de la Aleja Sánchez-Camacho | Abogado
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Derecho a la educación. Libro cerrado, no saca letrado

Derecho a la educación. Libro cerrado, no saca letrado
Jose Manuel González de la Aleja Sánchez-Camacho
“La educación genera confianza. La confianza genera esperanza. La esperanza genera paz.” Confucio (s. VI a.C.), pensador y filósofo chino.

En la naturaleza podemos observar como cada ser vivo comparte de sus ancestros una serie de operaciones en el transcurso de su vida, desde las básicamente biológicas que nos dotan para la supervivencia: caza, pesca, recolección, etc. Hallándose en las plantas y hasta en los animales más insignificantes a nuestros ojos. Así como, otra serie de funciones que tienen un arraigo de aprendizaje generacional ampliado de una generación a otra mediante la enseñanza.

La sociedad humana desde sus orígenes más primitivos se apoyó en la enseñanza, sobre todo desde el cambio del estilo de vida nómada al sedentario, aprovechando así mejor el conocimiento del medio. Nos encontramos con los métodos más antiguos en el antiguo oriente: India, China, Persia, Egipto y en la Antigua Grecia. De sobra conocidas ciertas figuras, tales como: Sócrates, Aristóteles y Platón por su relevancia didáctica en sus enseñanzas. Y del mundo de la Antigua Roma, nos llegan como grandes exponentes: Quintiliano y Cicerón. Además de la influencia de estas culturas, en lo atinente a la educación en occidente, destaca el peso del cristianismo y el judaísmo.

Con el desarrollo del cristianismo se fundaron escuelas monásticas. Dando paso en la Edad Media a la implantación del “Trivium” y el “Quadrivium”; hasta las ideas escolásticas, cuyo mayor impulsor fue Santo Tomás de Aquino. Posteriormente, llegado el Renacimiento en el siglo XVI, se extendió con apremio el estudio de las matemáticas y los clásicos, tanto griegos como romanos. También abrieron la expansión de la enseñanza las reformas protestantes, y de parte del cristianismo la Compañía de Jesús.

Llegado el siglo XVII se produjo un gran avance en el conocimiento de las ciencias, así como la creación de instituciones que apoyaban el progreso científico. Uno de los educadores más destacados fue Comenio, con su obra “Didáctica Magna”, dejando entrever en su primera página la siguiente idea: “…enseñar a través de todas las cosas a todos los hombres…”.

En el siglo XVIII como teórico educativo de mayor importancia nos hace hallarnos con la figura del francés Jean-Jacques Rousseau. Aunque no fue hasta el siglo XIX cuando realmente empezó a difundirse de forma significativa la escuela pública, encargada de formar ciudadanos a través de una educación básica gratuita. Para ya en el siglo XX, estar marcada por el crecimiento de sistemas educativos en las naciones industrializadas.

Tras este breve recorrido por la historia de la educación, nos es menester apreciar la actualidad del derecho a la educación en mayúsculas. Como se configura a nivel internacional, europeo y nacional, una materia de vital relevancia para el desarrollo de la civilización como cuño distintivo de cada cultura.

Como ya definíamos en otras entradas de nuestro blog, la ONU (Organización de Naciones Unidas) tras su fundación en 1945, se ha encargado de establecer el marco de normas elementales para el respeto de los Derechos Humanos en todo el globo. Uno de los más importantes es el derecho a la educación, tal y como se refleja en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Cuya materialización y actuación se ha canalizado por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), es el organismo de la ONU que se encarga de desarrollar, dar seguimiento y promover las normas y estándares que dan protección al derecho a la educación en los Estados Miembros, para así revisar y promover el desarrollo en sus normas internas e instituciones. Estando muy focalizada en nuestros días en la lucha contra la discriminación en la esfera de la enseñanza, a través de la Agenda 2030 de Educación.

Dentro de la Unión Europea, como países que han dado cabida y desenvoltura a este derecho fundamental, en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea se desarrolla el mismo como derecho universal, garantizándose la facultad de recibir cada individuo gratuitamente la enseñanza obligatoria. Y en síntesis con las normas de cada Estado Miembro: la libertad de creación de centros docentes conforme a principios democráticos; el derecho de los padres a garantizar la educación, la enseñanza de sus hijos conforme a convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas.

En el plano nacional español, nuestra Constitución Española recoge en su art. 27 dentro de los derechos fundamentales y libertades públicas el derecho a la educación, que al igual que en el marco europeo, tiene reconocimiento universal a todo ser humano, siendo su objeto el desarrollo de la personalidad humana en el respeto de los principios democráticos de convivencia y el resto de derechos y libertades fundamentales, garantizando la enseñanza básica obligatoria y gratuita, la creación de centros docentes conforme a los principios democráticos; a su vez, junto con el derecho a la educación, se reconoce la libertad de enseñanza y el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones.

En estas fechas de pandemia en las que estamos viviendo, vemos sometidos a un importante estrés nuestros derechos e instituciones democráticas, el sistema educativo sufre por llegar a adaptarse y poder implementar los medios necesarios para que todos los alumnos y profesores tengan el contacto suficiente para poder continuar con el aprendizaje. La escueta introducción histórica nos da los matices necesarios para observar que la esencia de la enseñanza siempre ha sido la misma en el ser humano e incluso en el resto de seres vivos conforme a sus diferencias, formando parte del propio ciclo de la vida. Vida, que aún continúa y que desde luego es trabajo principal de los educadores por la gran función social que desempeñan en su profesión al ejercer la enseñanza, evitando el daño de la ignorancia en cada generación y dando aliento al desarrollo del conocimiento y propagación de la cultura.

Dedico este artículo a los educadores por las palabras ya vertidas en nuestras normas sobre el derecho a la educación, y como esperanza de aliento de este humilde escritor para darles ánimos en este controvertido curso académico, y así; nadie olvide la relevancia de su papel en la sociedad.

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