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    Angélica Sánchez
    Cronista de lo desapercibido

Ternera vs ternura

Cuenta Albert Espinosa, el escritor del que me he "enamorado" por sus libros "sentíos", sencillos y con corazón, que un día una amiga suya pidió en una carnicería un kilo de ternera y el azar jugó con ella regalándole un precioso lapsus linguae que estremeció las carnes expuestas (y las del tendero) cuando una tímida y delicada "ternura" salió de sus labios. Entonces el carnicero, con ojos de cordura (que no cordero) contestó: "Si tuviera ternura le pondría kilo y medio"

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Objetivo CLM - Angelica Sánchez
Lunes, 16/02/2015 | Nacional | Portada, Sociedad, Opinión

Cuenta Albert Espinosa, el escritor del que me he "enamorado" por sus libros "sentíos", sencillos y con corazón, que un día una amiga suya pidió en una carnicería un kilo de ternera y el azar jugó con ella regalándole un precioso lapsus linguae que estremeció las carnes expuestas (y las del tendero) cuando una tímida y delicada "ternura" salió de sus labios. Entonces el carnicero, con ojos de cordura (que no cordero) contestó: "Si tuviera ternura le pondría kilo y medio".

 

Esta preciosa anécdota, es mucho más cotidiana que surrealista de lo que imaginamos.

 

A veces pienso que eso mismo hace falta en el mundo que nos rodea: más ternura, más comprensión, respeto y amor para todos aquellos que se niegan, nos negamos, a ser un patrón inhumano repetido por obligación en esta sociedad cada vez más hermética, más impersonal, más individualista. Soy tierna, que no ñoña ni cursi. Tierna, sin más. Quisieron hacerme cambiar las circunstancias, las obligaciones, "la jungla"... Pero no puedo. No puedo y desde hace algún tiempo no quiero dejar de serlo, ni subestimar y negar la persona que soy por ser quien se espera que sea. Porque quien se queda en lo superficial sólo ve lo que quiere ver, como los tontos que no ven más allá del dedo que apunta a la nariz.  

 

Ya, ya sé que la ternura resulta muy obscena, que está muy mal vista porque denota debilidad o sensiblería... Cuando realmente la sensibilidad es un don no apto para flojos. Aunque parezca increíble, la ternura da mucho miedo. Algunos no la toman en serio porque piensan que realmente no eres así o sí que se toma en serio pero no la entienden, no la comprenden, les produce rechazo o la niegan haciéndote daño con la excusa del "ya espabilará". No quiero espabilar. Pero tampoco quiero que me hagan daño. Quizás sea la razón por la que, como el carnicero con la ternera de primera, guardo la mejor ternura a quien la merece, a las personas de confianza; y a quien no ve o quiera ver más allá de su nariz, que siga mirándose la punta del dedo.

 

Seguiré siendo tierna, lo soy por naturaleza y eso es algo que no se puede cambiar. Porque sé que en alguna parte, en algún lugar, alguien lo entiende, comprende, respeta y acepta sin miedo recibir algo más de kilo y medio de ternura… Porque tengo para dar a raudales.

 

Pd. Hoy estoy muy blandita. Tan blandita como este abrazo.  

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