Emprendedores. Excavaciones y Zahorras Sánchez Ramos

Mantener un negocio al que ha dedicado 30 años de su vida y a las seis familias que dependen de él ha sido el principal reto de Salvador, propietario de la empresa “Excavaciones y Zahorras Sánchez Ramos”, ubicada en Balconete (Brihuega). Por ello, cuando la situación económica hizo inviable su continuidad, con la ayuda de FADETA, levantó una planta de reciclaje con la que renovarse, ser más competitivo y lograr mantener en pie su proyecto, pese a los azotes de la crisis económica

imagen de Emprendedores. Excavaciones y Zahorras Sánchez Ramos
Objetivo CLM
Miércoles, 29/10/2014 | Guadalajara | Guadalajara | Economía

Puede que sea cierto eso de que hay nombres que forjan carácter; desde luego el suyo, Salvador Sánchez Ramos se lo ha ganado a pulso. Desde que empezó la crisis no ha hecho otra cosa que luchar de manera incansable por conservar un negocio al que ha dedicado 30 años de su vida, pero sobre todo,  los puestos de trabajo de las seis familias que dependen de él. Salvador se considera una persona con inquietudes: “Me gusta tener aspiraciones, crecer y, en definitiva, mejorar”, afirma. Así que cuando parecía que la crisis había firmado el finiquito de su empresa “Excavaciones y Zahorras Sánchez Ramos” en Balconete, pedanía de Brihuega, no se quedó de brazos cruzados esperando a verlas venir y, con la ayuda de FADETA, diversificó su negocio con una planta de reciclaje. Se aplicó, a lo grande, aquello de reinventarse ante las duras.

 

Han pasado ya casi tres décadas desde que adquiriera una ahora vieja máquina excavadora para llevar a cabo pequeñas obras en los pueblos de la comarca. Y treinta son muchos años como para dejarlos sepultados bajo los mismos escombros que se llevaron tantas jornadas de esfuerzo. Su reto personal es ahora conseguir mantener a flote su empresa. Para lograrlo se levanta cada día con más ganas e ilusión, robándole las primeras y últimas horas al reloj  y apurando los fines de semana para poder seguir abierto, dando trabajo a los seis empleados que han compartido con él tantos años de fatiga.

 

Salvador no se resignó a echar el cierre cuando el volumen de trabajo en la construcción cayó en picado y se decidió a realizar una inversión importante para poner en marcha esta planta de reciclaje que hoy se levanta en Brihuega y poder con ella ser más competitivo. “Ha sido una auténtica apuesta, que de momento ha salido bien. Sin ella, nos hubiéramos visto abocados al cierre”, asegura convencido.

 

En su empeño, Salvador encontró como compañero de camino a FADETA, cuya mano tendida “ha sido determinante”, reconoce. “Nos encontramos con una ayuda que no esperábamos. Lo nuestro no era iniciar un proyecto para optar a una subvención. Era una inversión cuantiosa que íbamos a acometer de todas formas. El espaldarazo del grupo de desarrollo rural fue una inyección de moral, la verdad”, aclara.

 

Salvador dice que con la nueva planta de reciclaje no sólo ofrece una solución a las nuevas exigencias de Medio Ambiente en relación al tratamiento de los escombros, sino que además puede ofertar un precio más económico a la hora de licitar para ser contratado.

 

Por ello, la rentabilidad de esta inversión, comenta, no se debe a los camiones externos que reclaman el servicio. “En otro tiempo, hace unos años, cuando la construcción estaba en pleno auge habría sido un negocio redondo. Ahora la planta por sí misma no tiene beneficios porque no entra material suficiente, lo hace con cuentagotas. Antes de la crisis podríamos recibir cincuenta camiones al día. Ahora hay jornadas en las que entran dos o tres, y otras ninguno”. El principal objetivo de la maniobra de Salvador era y es asegurar la viabilidad de su empresa “y estar los primeros en la parrilla de salida cuando la situación mejore”. Gracias a la planta de reciclaje las cuentas salen cada mes,  porque puede hacer ofertas más eficientes en costes para ser contratados en  los desescombros. “No tenemos que asumir el gasto de llevar el material a un gestor autorizado y reducimos costes en transporte. Eso se nota en la factura”.

 

Aparte de la crisis, reconoce que uno de los problemas a los que se enfrenta el sector es la actuación negligente de algunas empresas que, para ahorrar dinero, abandonan los residuos de manera furtiva en escombreras, cuando es esta una práctica prohibida por Ley. De hecho, la Administración lleva años trabajando en la clausura y rehabilitación de estos vertederos ilegales.

 

En este sentido, a Salvador le produce una gran satisfacción la labor medioambiental que se realiza en nueva planta para la reutilización de residuos. Una vez los camiones llegan a sus instalaciones y depositan los escombros, se separan los materiales de mayor tamaño con una máquina y de manera manual. Después, se lleva a cabo un trabajo más selectivo, diferenciando los escombros del plástico, la madera, el metal y los cartones. Una vez limpios y separado, el resultado se lleva a recicladoras especializadas que fijan un precio por tonelada. Los escombros sobrantes son triturados por una machacadora. Con ellos se elabora zahorra, que luego puede ser utilizada en caminos, calles y como relleno.

 

 

 

 

 

Agregar comentario

Plain text

  • Etiquetas HTML permitidas: <strong>
  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
CAPTCHA
Queremos saber si es un visitante humano y prevenir envíos de spam

Te puede interesar

Eurocaja Rural Empueblate
Anunciate con nosotros
PC Componentes Ofertas de la semana

Suscríbete a Objetivo CLM

■ Nuestras Guías

  • Eco Gestión | Subvenciones - Comisiones abusivas - Informes periciales
  • El Fogón de Barbarroja Disfruta con nosotros de la mejor comida mediterránea
  • Vivero de empresas AJE Ciudad Real
  • REITECO Estudio Técnico - Obras y Reformas
  • Fidel Piña Sánchez | ARQUITECTO
  • CitaPYME | Una herramienta gratuita para gestionar citas
  • La Soga | Bar de tapas y restaurante
  • Residencia Geriátrica Santo Cristo Santa Ana
Canal Pozuelo