Los cinco desafíos para la vista en Ciudad Real

Repasamos cinco edificios y monumentos que no dejan indiferente al visitante, que polarizan y dividen a la ciudadanía como quizá solo el arte sepa hacer

Marta Castro. Objetivo Castilla La Mancha
Miércoles, 19/03/2014 | Ciudad Real | Región, Ciudad Real | Portada, Sociedad | 1 comentarios

Los ojos se acostumbran a todo. Si hay mucha luz las pupilas se empequeñecen, y si lo que hay que hacer es escudriñar en la oscuridad, crecen hasta volverse casi del tamaño del iris. Cuando los ojos observan algo que les llama la atención, también una reacción física. A veces les gusta lo que ven, otras no pueden creerlo. En Ciudad Real hay varios monumentos y edificios que no dejan indiferentes a ninguna pupila, que incluso a día de hoy, hay ojos que no se han acostumbrado a toparse con esos perfiles la ciudad. Son edificios o monumentos polémicos en su estética, que no admiten términos medios: o gustan o irritan, no hay solución. Os proponemos un ranking con los cinco retos para la vista en Ciudad Real:

 

  1. El Ayuntamiento

Sin duda, si los ojos del ciudadrealeño en cuestión ya no se han acostumbrado a esta visión, no lo harán nunca. “Parece el Enterprise a punto de despegar”, comentaba este sábado un turista andaluz. Fue construido en 1976 por el arquitecto madrileño Fernando De Higueras, que se inspiró en los consistorios de los Países Bajos para construirlo. La construcción del Ayuntamiento formaba parte de un plan completo de renovación de la plaza, quería unificarla toda bajo el mismo y novedoso estilo neogótico que proponía Higueras. Pero el proyecto se abandonó y salvo dos pinceladas en toda la plaza, el Ayuntamiento se quedó solo en una vorágine de construcciones con las que no termina de cuadrar. El Ayuntamiento luce en la plaza Mayor como un capricho rococó en mitad de un remolino de partes de la antigua plaza –que se van cayendo- y edificios modernos bastante anodinos.

Quizá si el proyecto se hubiera finalizado el observador fuera capaz de hacer un viaje astral y pensar: “no estoy en Ciudad Real, estoy en Gante”. De momento, eso no ha pasado.

Pero el Ayuntamiento tiene sus defensores, hay a quien le gusta, le resulta original, sin duda lo es. Otros añoran el estilo local que el Consistorio y la plaza lucían antes de la construcción. Es cuestión de gustos. Lo que el arquitecto consiguió sin duda fue no dejar indiferente a nadie, con esos picos, esos rosetones y esa planta que varía como la construcción de un lego infantil.

 

  1. El carrillón

Pero desde 2005 el Ayuntamiento no se puede sentir solo en cuanto a la incomprensión estética por parte de los paseantes de la Plaza Mayor. Desde ese año tiene justo en frente la sólida competencia del carrillón, sobre la Casa del Arco, uno de los edificios más antiguos que quedaban en la plaza, que a su vez fue el primer ayuntamiento de la villa. Desde el balcón, cada mediodía y en otras horas punta salen a dar un paseo un Cervantes, un Quijote y un Sancho de cartón piedra. Tantos años después todavía hay quien graba la puntual aparición de los personajes. Otros sin embargo, echan a correr antes de que se les grabe en la cabeza el “si una rubia vale un duro” que interpreta el carrillón sin querer volver la vista atrás.

 

 

 

 

 

 

 

Los príncipes de Asturias fueron los encargados de inaugurarlo para festejar el 750 aniversario de la ciudad, sin que se pueda saber de qué opinión son sus altezas y si se quedaron con ganas de oír las diferentes melodías que con el tiempo ha ofrecido el reloj, desde villancicos a Mozart, cada una adquirida por un módico precio.

Para la historia queda también su inversión, 203.175 euros presupuestados que contaron con aportaciones de empresas como Unicaja o La Caixa, que quisieron contribuir a aupar 14 campanas y tres ninots en lo alto de un balcón.

¿Era necesario transformar ese rincón conservado por los siglos, con su arco impoluto, su fresco del siglo XVII sobre la bóveda en una especie de barraca de feria? Quizá la antigua casa consistorial quiere confraternizar con la difícil imagen de la actual, e igual lo ha conseguido. A las dos les pasa lo mismo, se alejan de su esencia.

 

  1. El Quijote Azteca

El refrán castellano dice que “a caballo regalado, no le mires el diente”. Algo así debió pensar la ciudad con la figura del escultor mexicano Federico Silva. La obra fue encargada por Eulalio Ferrer, todo un cervantista exiliado en México durante décadas tras la Guerra Civil, y que colaboró en la organización de los actos del IV centenario de El Quijote y más concretamente con la Asociación Ciudad Real Quijote 2000. Como recuerdo a la ciudad, Ferrer quiso dejar este cruce de culturas, que es, como poco, difícil de mirar. Tanto hierro, la lanza interminable, la mirada hierática de una especie de Moctezuma enigmático en forma de aspa… da un poco de yuyu. 

 

Con el Quijote Azteca pasa como los regalos de la familia política en Navidad… lo que cuenta es la intención. El pobre Quijote, subido entre un andamio de hierros que lo elevan sin piedad es una mezcla de culturas que no terminan de encontrarse, como si le echáramos guacamole a un plato de gachas. Algunos nativos ya somos capaces de pasar a su lado sin reparar en él, pero los incautos turistas que llegan con su guía de viajes en la mano lo miran con el ojo entornado intentando encontrar sentido al señor de las llanuras.

 

             4. El mirador del Parque del Pilar

 

Otra obra incomprendida, aunque esta tiene la fortuna de camuflarse bien, es el mirador del parque. En el Parque del Pilar, o siendo más realistas, en el parque del Eroski, que es como siempre se le ha llamado desde que lo inauguraron en 1994, hay una especie de saliente con forma de punta de buque sobre el lago artificial. Para llegar a la cúspide, hay que subir un buen tramo de escaleras. ¿Qué se ve desde arriba? Sinceramente, poca cosa. Ahora que la laguna está limpia, agua verdosa y patos, antes incluso, peces muertos.

El chiste del mirador es que lanza dos chorros de agua desde arriba, que hacen mucho ruido, pero por lo demás no se le conocen más ocupaciones. Bien es cierto que tuvo un breve episodio de fama cuando estrenaron Titanic y los jóvenes ciudadrealeños se subían a él después de ver la película pensándose que eran los reyes del mundo. Pero no hay por dónde cogerlo, con sus azulejos rojos y negros ajedrezados hasta el final, haciendo bizquear a los valientes. Su mejor cualidad es que no molesta.

 

  1. La rotonda del helicóptero

Una rotonda tenía que aparecer en este ránking. Es una cuestión de probabilidad cuando hablamos de la Vitoria del sur (la capital vasca es famosa por sus rotondas). Es de las últimas adquisiciones artísticas de la ciudad, no exenta de polémica. Lo primero que le pasó al viejo BO-105 que cedió la base de Almagro fue hacer frente a un grupo de activistas que se quejaron del coste de la instalación, que ascendió a 78.000 euros. Un total de 11 sanciones fueron impuestas por su causa. A las 24 horas desapareció sin dejar huella la placa conmemorativa que lo acompañaba.

 

Y después de tanta polémica, ¿Qué?. Ahí sigue el pobre, olvidado, colgando como una marioneta tiesa con luces de gálibo y una bandera española como única compañía, mientras los conductores le miran como la vaca que mira el tren. Parece un juguete olvidado por un niño en mitad del parque, sin nadie con quien hablar, sin un paseante que se acerque a pie a hacerle una visita.

 

Todas las ciudades tienen sus horrores, sus polémicas artísticas, sus apuestas arriesgadas. Algunas incluso se acaban convirtiendo en los iconos de las mismas. Este es nuestro repaso a la Ciudad Real más transgresora en cuanto a estética. Cada uno de ustedes tendrá su propia lista, pero no nos negarán que no faltan candidatos.

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Comentarios

Monumentos

Ciudad Real es el culmen de los despropositos en cuanto a todos estos supuestos monumentos.Nuestro Ayuntamiento nos lo tiraron al suelo sin saber porque en vez de restaurarlo y conservalo asi mismo como todo el entorno de la Plaza que es un bodrio de no estilos y sin sentido.En vez de eso construlleron el actual que es feo y fuera de lugar por el capricho de los dirigentes de entonces.Lo mismo que por supuestos intereses se tiraron las murallas,casas solariegas y demas cosas de interes de esta Ciudad dando paso a la actual que es una Ciudad sin alma y sin Pasado porque se lo cargaron...Ciudad Real...la Historia de un a Ciudad Destruida.....sin solucion ya.En cuanto a lo demas pues empezando por el Patetico Supuesto Carrillon que no da ni una nota bien y daña los oidos de cualquiera con sentido Musical....todos es ridiculo y fuera de lugar.Ciudad Real es un bodrio de sin sentidos en la que se vive bien pero en una Urbe sin alma ni historia porque se la han cargado

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