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    Psicóloga y Coach

Decepciones o ¿una forma de evolucionar?

Imagen: Decepciones o ¿una forma de evolucionar?
Catalina Fuster | Psicóloga y Coach | Objetivo CLM Noticias
Jueves, 03/03/2016 | Región | Portada, Sociedad

¿Cuántas veces has tenido la sensación de que alguien te ha defraudado? ¿Has sentido que te han decepcionado al no responder como querías? La sensación de decepción, de que esa persona no ha hecho lo que esperabas de ella es bastante común entre los seres humanos. A partir de ahí, puede haber distintas lecturas y posiciones personales: una de ellas es la de pensar que ya nada será lo mismo y que esa persona que te ha decepcionado, ya no la vas a mirar igual, ni a esperar nada de ella, desde el enfado; otra posibilidad es sentirte algo ingenuo por haber esperado eso que finalmente no ha ocurrido y que puede generarte frustración.

Sea como sea, la decepción frente a la expectativa que se genera con respecto a alguien, es una oportunidad para evolucionar que puede resultar interesante, ya que nos coloca frente a una idea que no siempre resulta fácil de asumir. Se trata de ser conscientes de que las expectativas que ponemos sobre los demás son una construcción nuestra, forman parte de nuestra forma de interpretar a los demás. De interpretar sus intenciones, sus capacidades o sus intereses. Estas interpretaciones están construidas con grandes riesgos de equivocación, ya que el conocimiento de los otros no suele ser completo. Incluso podríamos decir que no nos conocemos suficientemente a nosotros y nosotras mismas, cuanto menos a los que nos rodean, a pesar de que nos empeñemos en afirmar lo contrario.

Así pues, la decepción tiene un gran poder de utilidad para recordarnos que no tenemos necesidad de colocar expectativas sobre los demás, sino que podemos comunicarnos de tal formas que sea mucho más sencillo obtener resultados. Si queremos algo de alguien podemos pedírselo, si tenemos dudas podemos preguntar, si queremos hablar con alguien le podemos llamar, si queremos ver a alguien le podemos invitar, si algo nos gusta podemos decirlo, si algo no nos gusta, también podemos decirlo, si esperamos que nos hagan un favor podemos solicitarlo, si nos apetece hacer algo podemos hacerlo… Y así podríamos continuar con una larga lista de cosas que lejos de ser complicada, nos recuerda que el camino más fácil suele ser pensar y hacer lo más sencillo. Pedir, agradecer, compartir, sin expectativas ni decepciones. Al final se trata de evolucionar y crecer como personas.

 

catalinafuster.com | Psicóloga y Coach

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