Los huertos urbanos, la contribución familiar a la lucha contra el cambio climático

Los huertos urbanos, la contribución familiar a la lucha contra el cambio climático
Sara Dominguez
Vie, 21/12/2018 | Medioambiente | Nacional

En el siglo XXI, el problema más grave al que se enfrenta la humanidad es el cambio climático, que si nada lo remedia, va a provocar desplazamiento y migraciones de decenas de millones de personas alrededor del mundo, además de provocar, posiblemente, varios conflictos bélicos.

Decimos que es un grave problema del siglo XXI porque los actuales, los del siglo XX, siguen sin resolverse, de ahí que muchos de los Objetivos del Milenio, se hayan quedado simplemente en buenas ideas pero no se actúe de manera decidida para poner solución a la pobreza, la desigualdad o la sanidad universal.

Recientemente ha finalizado la vigésimo cuarta Cumbre del Clima, celebrada en Polonia, y los resultados son, según muchos expertos, desalentadores, pues no se han alcanzado acuerdos que vayan en la dirección de poner fin a las emisiones de gases de efecto invernadero, uno de los agentes que más contribuye al cambio climático.

El cambio hacia un modelo de transición energética más sostenible debe ir impulsado por los estados, las administraciones y las grandes empresas, tanto del sector público como del privado, pero los ciudadanos podemos y debemos hacer nuestra propia contribución a pequeña escala, incidiendo en el ejemplo como mejor vía para alcanzar esa transición energética.

Así, recuperando una de las máximas del movimiento ecologista y del desarrollo sostenible, la apuesta a nivel ciudadano debe partir por aquello del "piensa globalmente, actúa localmente", y una de las fórmulas más sencillas para lograrlo es instalando un pequeño huerto urbano en casa.

¿Qué son los huertos urbanos?

Los huertos urbanos son precisamente eso, pequeñas instalaciones en casa en las que se pueden sembrar todo tipo de semillas en un espacio reducido, para producir productos de autoconsumo.

El origen de los huertos urbanos se remonta al periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, como respuesta a la falta de alimentos en esas ciudades involucradas, ya fuera por falta de disponibilidad o porque en el mercado negro el precio era muy elevado.

A nivel ambiental, tener una huerta en casa ayuda a crear espacios verdes, fomenta la educación ambiental y se obtiene productos frescos de manera casera. Además de esto, aunque sea a muy bajo nivel, plantar todo tipo de especies vegetales ayuda a capturar dióxido de carbono de la atmósfera, uno de los gases de efecto invernadero más peligrosos.

A nivel económico, con esta actividad de carácter lúdico se ayuda también a la economía familiar, reduciendo costos en compras. Un pequeño huerto urbano en casa no consigue capturar muchos gases de efecto invernadero, pero la práctica generalizada de esta actividad sí es un granito de arena importante para conseguir tal propósito.

¿Qué necesitamos para instalar un huerto urbano en casa?

El primer aspecto a tener en cuenta es que hay que delimitar el área a utilizar. Encontramos huertos urbanos de interior y de exterior, de modo que podemos plantar directamente desde el suelo, en caso de disponer de jardín.

Si no es el caso, otra opción interesante son los recipientes resistentes como maceteros, botellas PET, tubos de PVC... que se pueden colocar en terrazas, balcones y los tejados de las viviendas. Una tercera alternativa son las Bandejas de cultivo, estas bandejas funcionan de manera similar a como lo hacen los grandes maceteros pero ya incluyen los huecos para los plantones. Podemos encontrar bandejas de cultivo a la venta de manera online o en tiendas especializadas.

Un condicionante que sí debemos tener en cuenta es que el huerto va a necesitar prácticamente en todo momento de luz solar, de modo que es aconsejable ubicarlo en un espacio en el que vaya a recibir luz en la mañana. Si esto no es posible, existen también en el mercado armarios de cultivo de interior, que cuentan con kits de cultivo completos. Los armarios de cultivo son la alternativa más interesante para aquellas ocasiones en las que queramos maximizar la producción.

La luz no es el único factor externo a controlar, pues para que las semillas germinen son importantes la humedad, la cantidad de agua, la temperatura, el oxígeno... Todo esto obliga a informarse bien de la variedad de semillas a sembrar y la finalidad que buscamos con el huerto urbano: verduras, hierbas aromáticas, plantas de jardín...

En cualquier caso, el consejo más importante es ser paciente y constante con el proceso, entender que los huertos urbanos deben ser una actividad de evasión que puede ayudar a contribuir con el medio ambiente y a la economía familiar, pero que no se debe buscar un componente de enriquecimiento económico con ellos.

De ser una moda, estos espacios deben pasar a convertirse en un método adicional para proteger el planeta y hacer de los espacios en los que vivimos lugares más agradables, una práctica con la que alejarse de los problemas del día a día ayudando a la economía familiar y el sostenimiento de los recursos naturales.

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