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    Nano Lavín
    Chef - Pastelero

El trampantojo gana fuerza en la nueva cocina y pastelería

Falsa cerveza de Piña y mango con espuma de Leche merengada – NANO LAVIN
Nano Lavín | Objetivo CLM Noticias
Mar, 17/11/2015 | Gastronomía | Nacional

La cocina ha ido evolucionando a lo largo de los años, partiendo de una cocina tradicional, basada en ricos y sabrosos fondos y cocciones a fuego lento, hasta llegar a la cocina de hoy en día, cuyo principal exponente son las texturas, la imaginación, el sabor, la creatividad, la sorpresa y sobre todo la belleza. Es decir, el objetivo es jugar con todos los sentidos convirtiendo la simple degustación de un plato en una auténtica experiencia gastronómica.

Dentro de esta nueva tendencia, donde generaciones de jóvenes chef ilusionados tratan deslumbrar con su arte gastronómico, encontramos un lugar destacado al “Trampantojo”, es decir, jugar a elaborar un producto que dando apariencia de ser algo en concreto parezca al saborearlo algo totalmente distinto, es decir, que si hacemos una manzana, esta podría parecer una manzana y sin embargo ser una ensaladilla rusa.

Ejemplos muy claros los tenemos en los grandes chefs y maestros que  ha dado nuestra historia gastronómica.

El pionero en este arte de la falsa ilusión en España, ha sido El grandísimo chef Ferrán Adriá, el cual nos ha llenado su carta de “engaños gastronómicos” pero de una manera muy sutil, sin llegar a abusar del producto, ya que podría resultar muy cargante.

Famosos son los falsos tomates de Dani García, o el falso huevo y falso mini babybel de Diego guerrero, las falsas piedras cocidas en un tipo de arcilla llamada caolín de Andoni Luis Adúriz, esa línea de falsos embutidos grandiosa, sin utilizar ni un gramo de cerdo, solo productos del mar, de Ángel León, el falso caviar de Francis paniego, que no es más que una esferificación de vino sobre un puré de mango...

Así podríamos seguir días y días hablando sin parar de estas maravillas culinarias que buscan como principal objetivo, la sorpresa y las distintas sensaciones de los comensales. Un bonito juego sabroso-visual al que nos invita a jugar a diario nuestros grandes chefs.

A mí personalmente, solamente me cabe hacer una reflexión desde el punto de vista del comensal “Benditos trampantojos, que cada día nos maravillan e ilusionan,  nos hacen sentir y experimentar sensaciones, nos hacen saborear y apreciar texturas y formas indescriptibles, nos engañan y sorprenden a la vez, y sobre todo, nos permiten jugar a aprender a saborear productos que seguramente presentados de otra manera, no nos aportarían las mismas emociones al ser degustados”.

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