“La Colmena” de Camilo José Cela: un retrato de la posguerra dibujado con letras

Cuando se trata de percibir una realidad, tendemos a focalizar nuestra atención en cada una de las aristas que emergen de su epicentro, sin percatarnos de que, en ocasiones, la realidad se retrata con más fidelidad ante nuestros ojos cuando dejamos a un lado la profundización, centrándonos precisamente en ese núcleo central que se convierte en un crisol de particularidades, formando un conjunto único y general, sin edulcorar con apreciaciones concretas de cada una de sus partes

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Objetivo CLM - Alba Expósito
Lunes, 03/11/2014 | Región, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Toledo, Nacional, Internacional, Puertollano, La Mancha | Portada, Sucesos, Sociedad, Salud, Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología, Economía, Opinión, Deportes, Política, Turismo, Medio Ambiente, Gastronomía, Fiestas

Cuando se trata de percibir una realidad, tendemos a focalizar nuestra atención en cada una de las aristas que emergen de su epicentro, sin percatarnos de que, en ocasiones, la realidad se retrata con más fidelidad ante nuestros ojos cuando dejamos a un lado la profundización, centrándonos precisamente en ese núcleo central que se convierte en un crisol de particularidades, formando un conjunto único y general, sin edulcorar con apreciaciones concretas de cada una de sus partes.

 

Camilo José Cela erigió la realidad social de la posguerra española a través de una construcción muy particular que da forma a su conocida novela, La Colmena, la cual presenta una estructura interna compleja e innovadora que adelanta la fase del experimentalismo que vivirá la narrativa en la década de los sesenta, coincidiendo con la “modernización” y apertura internacional del régimen franquista. De este modo, Cela escribe un argumento sin protagonistas, que son sustituidos por una multitud de personajes que no presenta una profundización psicológica amplia, pues la novela se desarrolla a partir de pequeños fragmentos que narran la vida cotidiana de varios personajes de forma simultánea, consiguiendo que el lector no concentre la atención en las peripecias de unos protagonistas, sino que, por el contrario, sea capaz de abstraerse y captar el ambiente del Madrid de la posguerra a través de estos sucesos aislados que, de una forma u otra, guardan relación entre sí.

 

Esta manera desligada de practicar la representa simbólicamente la esencia de la línea argumental; denunciar cómo la sociedad de la posguerra se constituye por un conjunto de personas afectadas por la Guerra Civil, viendo arrebatadas sus vidas tal y como las entendían antes del conflicto armado. Además, la estructura de la novela guarda una relación directa con el título de la misma, ya que Cela utilizó el término “colmena” para aludir a la construcción del argumento, fruto de la suma de pequeños fragmentos aislados que, puestos en común, recrean la totalidad de la realidad social de la época, evocando así la estructura de las colmenas de abejas, construidas por distintas celdas que solo adquieren sentido en su conjunto.

 

A pesar de la inexistencia de protagonistas, existen dos personajes que adquieren mayor importancia y que contribuyen a representar  “las dos Españas” que el autor plasmó en su novela. Estos los personajes son Elvira y Doña Rosa.

 

Por su lado, Elvira es una mujer que se dedica a la prostitución debido a los infortunios de la guerra y refleja el bando vencido, mostrando los abusos a los que eran sometidos por los vencedores, presos del miedo y la represión.

 

El bando ganador toma forma en Doña Rosa, mujer que venera el régimen y la ideología fascista europea. Además, en este personaje se refleja la faceta hipócrita de la sociedad, pues lejos de cumplir con el ideal de mujer promovido por los principios falangistas de la época, Doña Rosa “fuma tabaco de noventa cuando nadie la ve”, con lo que se destaca la importancia de guardar las apariencias.

 

Doña Rosa regenta un café en el que se reúnen vencedores y vencidos, convirtiéndose así este espacio narrativo en un cruce de historias paralelas muy enriquecedor. En cierto modo, este café simboliza la ciudad de Madrid o, incluso, España, donde se habitan personas de ambos bandos que batallan por sobrevivir en condiciones desiguales, como cuentan los personajes que se reúnen en el café.

 

La Colmena es una de las obras más importantes de la literatura contemporánea en España, pues constituye una magnifica representación realista de la posguerra y, por ende, una denuncia a la situación que vive el país. Además, la técnica narrativa potencia el mensaje que lanza Camilo José Cela a través del protagonista colectivo y la reducción de espacios en los que se enmarca la novela. 

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