Alicia

Emilio Hidalgo
Lunes, 14/04/2014 | Región, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Toledo, Nacional, Internacional, Puertollano | Portada, Semana Santa, Ciencia, Opinión, Cultura, Deportes, Economía, Tecnología, Política, Salud, Sociedad, Sucesos, Medio Ambiente, Turismo, Gastronomía

¿Qué hay de bueno en esta semana? Y me refiero a bueno de verdad, a cosas importantes, no a que tal equipo haya superado tal eliminatoria de tal  competición. Intento encontrar datos positivos, pero son pocos; algunos llegan in extremis justo cuando estoy terminando de decidir qué sí y qué no tiene cabida en esta reflexión. Decidir. No es del todo cierto, esta semana no me ha dejado decidir. Más bien al contrario, los hechos de la semana me obligan a pasear entre una realidad anodina, mientras tengo un nombre en la cabeza. Alicia.

No sé si es correcto o no pronunciar su nombre; no sé si lo que me pide el cuerpo será beneficioso o perjudicial para alguien. No tengo más objetivo que el recuerdo, con todo respeto. El respeto que da la paternidad en el escenario de una vida a veces cruel; porque a la vida no hay que tenerle miedo, pero sí respeto, a ella y a los que por ella pasan. Este artículo se está convirtiendo en el más difícil que he sacado de mi interior. Nadie sabrá nunca la forma primigenia que tenía, ni siquiera yo. Escribo una línea y borro dos; vuelvo a escribir y me detengo, lo pienso con cuidado, busco palabras para algo que no las tiene. Y busco tacto, sensibilidad…

Habrá gente que no entienda estas líneas. Puede ser. Pero a pesar de tantas dudas algo me impulsa a seguir. Un profesor me decía siempre: “fíate de tu instinto; muchas veces tu primer impulso es el correcto”. Siempre ha sido un buen consejo, pero no siempre le he hecho caso. Esta vez…Sí, esta vez se lo haré.

Querida Alicia:

Déjame que te trate con esta cercanía, a pesar de que no te conocía ni tú a mí. De hecho conocía a tu madre sin saberlo; esta semana le he puesto cara en el peor trance de su vida, que ha sido empezar a decirte adiós. Ibas con ella cuando te alcanzó la desgracia, encarnada en la perfecta definición de accidente. Fue algo que, según la lógica, no debería ocurrir. Pero la vida no es lógica; la vida tiende al caos y nos sume en él siempre que puede. No es culpa de nadie, simplemente es. Decía un amigo mío que la culpa busca castigo. Y el castigo nunca da marcha atrás a lo sucedido.

Me dirijo a ti en presente porque las personas más cercanas a ti todavía necesitan pensarte en presente. No te preocupes, poco a poco empezarán a recordarte y permitir que ocupes el lugar que te ha sido dado. Poco a poco serás el mejor recuerdo. Sólo espero que el tiempo les permita separar lo que ahora ocupa su corazón. Todo tiene su sitio. Quiero que en el futuro, sean capaces de recordarte rompiendo el vínculo que hoy existe entre tu imagen y su dolor. Que recuerden todo lo bonito que le diste a sus vidas en los siete años que les acompañaste y que puedan revivir lo mágico de aquellos instantes sin que las lágrimas lo inunden todo. Hoy se antoja imposible; hoy tiene que ser imposible. No te preocupes si ves a tu mamá, a tu papá, a todos los que te quieren, llorar. Llorar es bueno. Están empezando a hacerse a la idea de que tienen que empezar a pensar en empezar a despedirse.

Pase lo que pase siempre estarás con ellos, aunque a veces sientan como tu ausencia lo invade todo. Tus padres son tu origen y sigues viva en su interior. Mucha gente, en estos días, te ha llamado ángel, han dicho que había una estrella más en el cielo... Lo que hacemos en este mundo es poner, a aquellos que queremos y que se van, en algún lugar no definido, no visible, porque no somos capaces de entender que se puede seguir existiendo sin ser perceptible por la vista. Pero eres perceptible a otros niveles y Valdepeñas entera ha dado muestra de ello con su conmoción. La piedra de tu marcha ha provocado una onda que se ha extendido por todo el estanque de la energía que nos rodea.

Adiós, Alicia. Me despido de ti sin haberte conocido en persona y sin necesitarlo. El cariño de los que estuvieron a tu lado en vida, me ha dado la imagen perfecta de la niña de 7 años que eras. Ahora eres simplemente, tú lo sabes, pero este concepto es abstracto y cuesta comprenderlo.

Ojalá lleguemos a aceptarlo.

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