Mujeres que dejaron huella en la historia. Frida Kahlo

Magdalena del Carmen Frida Kahlo Calderón, más conocida como Frida Kahlo vino al mundo en  Coyoacán,  el 6 de julio de 1907. Pintura y poetisa mexicana de origen alemán y español

Imagen: Mujeres que dejaron huella en la historia. Frida Kahlo
Objetivo CLM - Lucía Ballesteros
Lunes, 06/07/2015 | Internacional | Portada, Sociedad

Magdalena del Carmen Frida Kahlo Calderón, más conocida como Frida Kahlo vino al mundo en  Coyoacán,  el 6 de julio de 1907. Pintura y poetisa mexicana de origen alemán y español.

Frida fue la tercera hija del fotógrafo alemán, de origen judío-húngaro, Guillermo Kahlo y de su segunda esposa Matilde Calderón, mexicana con ancestros españoles. Sus dos hermanas mayores fueron Matilde y Adriana, tuvo un hermano que sobrevivió solo unos días y una hermana menor de nombre Cristina. Cristina se convirtió en su fiel compañera y la única hermana en dejar descendencia.

Del primer matrimonio de su padre Frida tenía tres hermanas mayores: Luisa, una segunda que falleció al nacer y  Margarita.

Tres años antes de su nacimiento, en 1904, la familia había trasladado su residencia a la localidad de Coyoacán en el centro geográfico del D.F., a la conocida Casa Azul del 247 de la calle Londres donde hoy se encuentra el Museo Frida Kahlo.

Su vida estuvo jalonada desde muy temprana edad por el sufrimiento físico y las enfermedades que sufrió. En 1913 padeció una poliomielitis que le provocó diversas lesiones, accidentes y operaciones. Esta enfermedad la retuvo en cama por espacio de nueve meses dejándole la pierna izquierda más delgada que la derecha.

Alentada por sus padres y como parte de su rehabilitación Frida ejecutó diferentes deportes, algunos inéditos en la sociedad  mexicana de su época para una niña como el fútbol o el boxeo.

La indudable limitación motriz y sus operaciones impidieron la participación en los juegos con los demás niños y un desarrollo normal para su edad. Esta circunstancia se vería reflejada en varios de sus cuadros donde refleja de la soledad de su infancia. Ejemplo de ello son sus pinturas “Cuatro habitantes de Ciudad de México” o “Niña con máscara de muerte o Ella juega sola”.

La relación con su madre se vio marcada por el sentimiento amor-odio, mientras que la  relación con su padre fue de cariño y cercanía.

Sus inicios escolares no están bien definidos. Se cree que fue alumna del Colegio Alemán hasta 1921 donde habría conseguido se certificado escolar. Pero no figura en las actas del colegio ni tampoco dominaba el alemán.

En 1922 entró en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México, prestigiosa institución educativa masculina de México donde desde hacia poco tiempo se empezaba a permitir la presencia femenina en sus aulas; de un total de dos mil alumnos tan solo treinta y cinco era féminas. Por entonces su deseo era estudiar medicina en el futuro.

Durante su estancia en este centro se codeó con futuros intelectuales y artistas mexicanos como Salvador Novo y llegó a formar parte de la asociación de alumnos conocidos como Los Cachuchas; a esta agrupación sólo tenían acceso dos mujeres Carmen Jaime y la propia Frida.

Los hombres que formaban parte de este grupo en su edad adulta fueron intelectuales y profesionales de prestigio dentro de la sociedad mexicana: Agustín Lira, Miguel Lira, Alfonso Villa, Manuel González Ramírez, Jesús Ríos y Valles, José Gómez Robleda y quien se convirtiera en su novio, Alejandro Gómez Arias.

Los cachuchas eran inconformista, críticos con la autoridad, se manifestaban en contra de la injusticia y a favor del sistema escolar. Su actividad y posición política rallaba, a veces,  entre las ideas anarquistas y revolucionarias románticas.

En 1925 aprendió a dibujar en el taller de grabados de Fernando Fernández Domínguez copiando grabados de Anders Zorn.

Ese mismo año sufrió un gravísimo accidente al ser atropellada por un tranvía. Tan graves fueron sus lesiones que llegó a ser intervenida hasta en treinta y dos ocasiones y marcaría su vida para siempre.

Su larga convalecencia le sirvió para emprender su tarea pictórica de forma continuada. En 1926 pintó su primer autorretrato al óleo y se lo dedicó a Alejandro Gómez Arias. Este primer trabajo marcó su la línea a seguir en sus lienzos: los sucesos de su vida y los sentimientos que le producían.

En 1927 su pintura se volvió más enrevesada. Pintó el “Retrato de Miguel N. Lira”, un óleo donde exhibe  su compañero cachucha sobre un fondo bastante peculiar y simbólico lleno de objetos y signos que aluden a su nombre. Apenas un año después retrata a hermana Cristina con líneas muy puras y tonos muy suaves.

En esta etapa se adentra en los círculos políticos, artísticos e intelectuales. Gracias a Germán de Campo conoce al comunista cubano, exiliado en México, Julio Antonio Mella junto con su esposa la fotógrafa Tina Modotti. Por medio del matrimonio Mella-Modotti descubre al pintor Diego Rivera. Frida se incorpora al Partido Comunista del que Diego Rivera era militante desde 1922.

Frida visita al artista mientras este trabaja en unos murales para el edificio de de la Secretaría de Educación Pública, le enseña sus propia obra y Diego Rivera la anima a seguir pintando.

Contrajeron matrimonio el 21 de agosto de 1929 y su relación se basó en el amor, las aventuras con otras personas, los vínculos creativos, el odio, un divorcio en 1939 y un segundo matrimonio en año después. Debido a sus lesiones, nunca llegó a tener hijos, cosa que tardó muchos años en aceptar.

Los trajes tradicionales mexicanos compuestos de largos vestidos de colores y joyería exótica, que vestía Frida fueron una iniciativa de Diego y se convirtieron, junto a su rostro cejijunto, en su imagen de marca. Él amaba su pintura y fue también su mayor admirador. Frida, por su parte, fue la mayor crítica de Diego.

El ambiente político de México para los simpatizantes de izquierda se tornó complejo con la llegada al poder de Plutarco Elías Calles. Para entonces ya eran conocidos en Estados Unidos y allí marcharon a vivir entre los años 1931 y 1934 pasando la mayor parte de su tiempo entre Nueva York y Detroit.

En 1932  Diego Rivera recibe el encargo de pintar unos murales para un Museo de Detroit y Fryda pinta “Aparador en una calle de Detroit” bajo la influencia de Giorgio de Chirico. No le complace estilo de vida estadounidense y le deja plasmado en sus pinturas.

Sufre un aborto y mientras se recupera del mismo pinta un autorretrato con el título de “Aborto en Detroit”. Este lienzo está inspirado en los denominados cuadros votivos siguiendo el método del arte popular mexicano.

Rivera, conocedor del valor de la obra y de este periodo, dijo: «Frida empezó a trabajar en una serie de obras maestras sin precedentes en la historia del arte, pinturas que exaltaban la cualidad femenina de la verdad, la realidad, la crueldad y la pena. Nunca antes una mujer había puesto semejante atormentada poesía sobre la tela como Frida en esta época de Detroit.».

Regresan a México en 1933; y entre 1937 y 1939 el revolucionario ucraniano León Trotsky vivió exiliado en la casa de Frida en Coyoacán, junto a su mujer. Ambos mantuvieron un romance. Tras el asesinato de Trotsky a manos del estalinista Ramón Mercader, Frida fue acusada como autora del mismo. Esto la llevó a estar arrestada pero finalmente fue dejada en libertad al igual que su marido.

En 1938 el poeta y ensayista del surrealismo André Bretón conceptuó su obra de surrealista . No obstante, ella misma declaró más tarde: "Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad".

En el año 1939 concluye otro autorretrato, “Las dos Fridas”, donde se deja patente sus dos personalidades, de un lado su parte mexicana y de otro su parte europea. Su presencia  en la capital francesa la llevó a relacionarse con el pintor malagueño Picasso y a aparecer en la portada de la revista francesa Vogue.

Llega a exponer en Francia y una de sus obras “Autorretrato- El Marco” se encuentra en el Centro Ponpidou, convirtiéndose en el primer cuadro de un artista mexicano adquirido por el Museo del Louvre.

Hasta entonces, Frida Kahlo había pintado solo en privado por lo que le cuesta admitir que su obra pueda despertar algún  interés general. Obtuvo la admiración de  Pablo Picasso, Wassily Kandinski, André Bretón o Marcel Duchamp, pero su obra sólo logró  fama y  reconocimiento internacional después de su muerte.

El 6 de noviembre de 1939 Kahlo y Rivera se divorcian. Su ánimo se vuelve depresivo y se da a la bebida como medio para combatir sus sufrimientos físicos y psíquicos.

En 1940 viaja a San Francisco para someterse a una intervención quirúrgica con el cirujano Leo Eloesser, tras recuperarse de esta operación, viajó a Nueva York.

Su prestigio como pintura se fue afianzando, sobre todo, en Estados Unidos. Cooperó  en importantes exposiciones colectivas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, en el Instituto de Arte Contemporáneo de Boston y en el Museo de Arte de Filadelfia.

En  1943 impartió clases en la escuela La Esmeralda del México, D. F. y en 1950 debió ser hospitalizada en Ciudad de México permaneciendo en el hospital un año.

En 1953 en ciudad de México se organizó la única exposición individual en su país durante la vida de la artista. En una de las críticas se dijo: «es imposible separar la vida y obra de esta persona...sus pinturas son su biografía». La exposición fue en la Galería de Arte Contemporáneo

Ese mismo año le amputaron la pierna por debajo de la rodilla a consecuencia de una infección de gangrena. Este hecho la hundió en una profunda  depresión que la llevó a intentar suicidarse un par de veces.

Frida Kahlo murió en Coyoacán el 13 de julio de 1954. No se le practicó  ninguna autopsia. Sus restos fueron velados en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. Su féretro se cubrió con la bandera del Partido Comunista Mexicano,  hecho que muy criticado por la prensa nacional. Su cuerpo fue incinerado en el Crematorio Civil de Dolores y sus cenizas se conservan en la Casa Azul de Coyoacán, el lugar que también la vio nacer.

Su último cuadro también se exhibe en el Museo Frida Kahlo. Las últimas palabras en su diario fueron: "Espero alegre la salida y espero no volver jamás"

Todos coinciden en que es práctica imposible separar su vida personal de su vida pictórica. Frida es sujeto y objeto de su pintura. Su pintura se caracteriza por una síntesis de elementos expresionistas y surrealistas con una temática popular. La mayor parte de sus trabajos son obras de pequeño formato.

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