Mujeres que dejaron huella en la historia, Mary Wollstonecraft

Mary Wollstonecraft  nació el 22 de abril de 1759 en  Spitalfields, Londres, Inglaterra. De familia acomodada su padre dilapidó su fortuna en proyectos poco acertados

Imagen: Mujeres que dejaron huella en la historia, Mary Wollstonecraft
Objetivo CLM - Lucía Ballesteros
Lunes, 28/09/2015 | Internacional | Portada, Sociedad

Mary Wollstonecraft  nació el 22 de abril de 1759 en  Spitalfields, Londres, Inglaterra. De familia acomodada su padre dilapidó su fortuna en proyectos poco acertados.

Wollstonecraft mantuvo tuvo dos amistades en su juventud, la primera con Jane Arden en Beverley. Las dos leían libros y asistían juntas a las clases impartidas por el padre de Arden, científico y filósofo con estilo propio. Wollstonecraft gustaba de esa  atmósfera de intelectual que se respiraba en  casa de Arden.

La segunda, y  más importante fue  Fanny Blood. Llegó a imaginar que podían compartir sus vidas pero este sueño se vio frustrado por sus problemas financieros y por la idealización que Mary había hecho de Fanny.

Mary continuó dedicada a ella y a su familia a lo largo de su vida. Para ganarse la vida Wollstonecraft, sus hermanas y Blood abrieron una escuela en Newington Green pero Blood se comprometió con un hombre al poco tiempo.

Tras  su boda, su marido, Hugh Skeys, se la llevó a Europa para que su maltrecha salud pudiera mejorar. Al quedar embarazada su salud empeoró aún más. En 1785 Wollstonecraft se trasladó a Lisboa para cuidarla. Blood murió en el parto el 29 de noviembre de ese mismo año. Su muerte destrozó a Wollstonecraft y fue parte de la inspiración para su primera novela, “La novela de María”.

Woollstonecraft  regresó a Gran Bretaña, trabajó como institutriz para los Kingsborough, en  Irlanda. No llegó a llevarse bien con  Lady Kingsborough, pero para los niños fue una instructora estimulante. Algunas de estas  experiencias se verían reflejadas en su único libro de literatura infantil, “Relatos originales de la vida real”

Frustrada por las limitaciones laborales de las mujeres decidió emprender una carrera como autora. Ésta fue una decisión radical pues pocas mujeres podían sobrevivir como escritoras. Al escribir a su hermana Everina en 1787, según sus propias palabras, trataba de convertirse en "la primera de un nuevo género".

Se trasladó a Londres y con la ayuda del editor liberal Joseph Johnson, comenzó un trabajo que la mantuviera. Aprendió francés y alemán y tradujo textos, entre los que destacan  “Sobre la importancia de las opiniones religiosas” de Jacques Necker y “Elementos de moralidad para el trato con niños” de Christian Gotthilf Salzmann.

Escribió artículos  en especial  de novelas, para el Analytical Review de Johnson. El universo intelectual de Wollstonecraft con la  lectura y las compañías que frecuentaba: asistió a las renombradas cenas de Johnson y conoció a intelectuales como Thomas Paine y William Godwin.

Wollstonecraft partió para  París en diciembre de 1792  un mes antes de que Luis XVI fuera guillotinado. Acababa de escribir “Vindicación de los derechos de la mujer”, y estaba dispuesta a llevar a la práctica sus ideas. Conoció y se enamoró de Gilbert Imlay, un aventurero americano,  quedó  embarazada y el 14 de mayo de 1794 dió a luz a su primera hija, Fanny,

 Esta nueva situación no le impidió seguir escribiendo. Seleccionó información para su versión histórica de los primeros albores de la Revolución francesa y en 1794 publicó, en Londres, “Una visión histórica y moral del origen de la Revolución francesa.”

Imlay la dejó y ello convirtió a  Mary en  una mujer profundamente deprimida y sola con una hija en medio de una revolución.

Wollstonecraft volvió a Londres en abril de 1795 en busca de Imlay. Él la rechazó y ella intentó  suicidarse. Para  recuperarle se asoció con él en ciertos negocios que tenía en Escandinavia. Emprendió el viaje con su pequeña y una criada. Relató su aventura en cartas que se publicaron después como “Cartas escritas durante una breve estancia en Suecia, Noruega y Dinamarca en 1796.”

Poco a poco, Wollstonecraft volvió a su vida literaria y comenzó  a frecuentar el  círculo de Joseph Johnson de nuevo, en particular con Mary Hays, Elizabeth Inchbald y Sarah Siddons mediante William Godwin.

El noviazgo de Godwin y Wollstonecraft  se fraguó de manera lenta y cuando  Wollstonecraft quedó embarazada, decidieron casarse para que el hijo fuera legítimo. Su boda puso de manifiesto que ella e Imlay no estuvieron casados y eso les hizo perder muchos amigos.

Godwin sufrió críticas por defender la abolición del matrimonio en su tratado “Investigación sobre la justicia política”. Tras la boda, se trasladaron a dos casas adosadas  para  mantener  su independencia; a menudo se comunicaban por carta. Al parecer fueron felices y tuvieron una estable, aunque trágica, relación.

El 30 de agosto de 1797, Wollstonecraft dio a luz a su segunda hija, Mary y murió de septicemia el 10 de septiembre. Godwin quedó destrozado. Fue incinerada en St Pancras Old Church y allí se le construyó un memorial, más tarde sus restos y los de Godwin fueron trasladados a Bournemouth.

En enero de 1798,  Godwin,  publicó sus memorias y la describió  con amor, compasión y sinceridad  aunque muchos de sus lectores quedaron atónitos ante el hecho de revelar  ilegitimidad de la primera hija de Wollstonecraft, sus relaciones amorosas y sus intentos de suicidio

Las Memorias dieron a conocer a  una mujer profundamente comprometida con sus sentimientos, equilibrada y más escéptica en cuanto a religión de lo que sugieren sus propios escritos.

Wollstonecraft ha tenido lo que Cora Kaplan llama un "curioso" legado: "para ser una autora activista aficionada a muchos géneros.

Tras el devastador efecto de las Memorias de Godwin, la reputación de Wollstonecraft no gozó de muy buena salud durante un siglo.

Con la venida del movimiento feminista, mujeres con opiniones políticas tan dispares como Virginia Woolf y Emma Goldman recobraron la historia de Wollstonecraft y festejaron los "experimentos de su vida", como Woolf los llamó en un famoso ensayo. Aún así algunos continuaron despreciando el estilo de vida de Wollstonecraft.

El feminismo de los sesenta y setenta puso de moda la obra de Wollstonecraf y a principios de los setenta se publicaron seis biografías suyas donde se presentaba su apasionada vida así como su radicalidad y racionalidad. Wollstonecraft fue vista como una figura paradójica e intrigante que no se encajaba  en la versión feminista  de 1970.

En los ochenta y noventa surge una imagen diferente de la escritora, que la describe mucho más como una creación de su tiempo; intelectuales como Claudia Johnson, Gary Kelly y Virginia Sapiro expusieron la continuación entre el pensamiento de Wollstonecraft y otras ideas importantes del siglo XVIII, tales como la sensibilidad, la economía y la teoría política.

Las dos primeras obras de Wollstonecraft tratan el tema de la educación. La primera de ellas  “Reflexiones sobre la educación de las hijas”, es un tratado de comportamiento que aconseja sobre temas morales como la benevolencia  y sobre la etiqueta a la hora de vestir.

“La Vindicación de los derechos del hombre” de Wollstonecraft fue la primera de muchas otras tales como “Los derechos del hombre” Thomas Paine.

Con su obra  Wollstonecraft  a las Reflexiones de Burke, y a su Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello. Para Burke la belleza es debilidad y  feminidad y  lo sublime   fuerza y  masculinidad.

Critica la argumentación clasista de Burke, demostrando que no siente nada  por la situación apremiante de las mujeres pobres y muertas de hambre en Francia; de hecho, desprecia a éstas abiertamente.

Vindicación de los derechos de la mujer es una mezcla de géneros literarios, un tratado político, una guía de comportamiento y un tratado educacional. Si se tienen derechos cívicos también se tienen deberes cívicos. Tal y como ella comenta brevemente "sin derechos no puede haber ninguna obligación"

Uno de los principales argumentos es que las mujeres deberían ser educadas racionalmente, de modo que pudieran así contribuir a la sociedad. Wollstonecraft contesta de esta forma a  como James Fordyce y John Gregory y filósofos educacionales como Jean-Jacques Rousseau.

Señala  que si una sociedad decide dejar la educación de sus hijos a las mujeres, éstas deben estar bien educadas para poder pasar el conocimiento a la siguiente generación.

Podría debatirse hasta qué punto  Wollstonecraft  creía en la igualdad de mujeres y hombres; al parecer  no fue una feminista en el sentido moderno de la palabra pues no pedía igualdad de derechos en sus escritos.

Declara que hombres y mujeres son iguales a los ojos de Dios y que están sujetos a las mismas leyes morales. En cualquier caso, las peticiones de igualdad difieren  con sus declaraciones acerca de la superioridad de la fuerza y el valor masculinos.

En el plano educacional sostiene que todos los niños deberían ser enviados a un "internado nacional" al mismo tiempo que se les da cierta educación en casa que "incentive el amor por el hogar y los placeres caseros." También mantiene que esta escolaridad debería ser mixta, ya que hombres y mujeres, cuyos matrimonios son los cimientos de la sociedad, deberían ser "educados según el mismo modelo".

Abandera  la modestia y la diligencia. Ataca la riqueza utilizando el lenguaje con el que acusa a las mujeres de falta de utilidad. No es una amiga de la pobreza pues su plan nacional de educación plantea  que, después de los nueve años, los pobres deberían ser separados de los ricos y enseñados en otra escuela.

 “Mary” y María” son dos novelas de basadas en la desesperada situación que sufrían algunas mujeres en el siglo XVIII.

En la primera de ellas, “Mary”: Se casa con un hombre al que ni siquiera conoce y que la abandona. La  novela se centra en la amistad entre Mary y su amiga enferma, Ann. Viajan por Europa  para mejorar la salud de Ann, pero ésta muere. Mary conoce a Henry y se enamora de él. Regresan a Inglaterra pero Henry también está enfermo,  Mary elige vivir con él y con su madre durante las semanas que le quedan. Mary nunca se recupera de la pérdida de Ann y  Henry . Cuando su marido reaparece al final de la obra no puede soportar estar en la misma habitación que él.

“María” es una novela inacabada a menudo considerada la obra más radical de Wollstonecraft.  En ella detalla muchos de las "injusticias sufridas por la mujer", no sólo desde el punto de vista individual sino también general. La protagonista es encerrada en un manicomio por su derrochador marido y separada de su hija.

En el manicomio conoce y quizá se enamora de  Darnford, pero al estar  el relato  inacabado, no queda claro si Wollstonecraft pretendía resolver felizmente la trama sentimental o acabar la novela trágicamente.

María entabla amistad con una  enfermera, Jemima, que, al igual que la propia María, tiene una horrorosa historia  sobre su vida de casada. El relato de Jemima da a Wollstonecraft la oportunidad de mostrar los vínculos entre mujeres de diferentes clases. Es uno de los momentos en que  apunta que las mujeres de diferentes posiciones económicas tienen los mismos intereses por el hecho de ser mujeres.

En España, el escritor Fernando Marías Amondo y su colectivo, llamado Hijos de Mary Shelley, organizó un espectáculo en homenaje a Mary Wollstonecraft  y también publicó un libro titulado Wollstonecraft.

Hoy  día, Wollstonecraft está considerada una de las precursoras de la filosofía feminista. Su temprana defensa de la igualdad y sus ataques al feminismo convencional y  degradación de la mujer fueron la antesala de la aparición del movimiento feminista. Sus ideas filosóficas y sus conflictos personales han sido considerados como importantes influencias en posteriores obras de feministas.

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • Etiquetas HTML permitidas: <strong>
  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
CAPTCHA
Queremos saber si es un visitante humano y prevenir envíos de spam