Mujeres que dejaron huella en la historia, Golda Meir

Golda Meir Meyerson, nacida Golda Mabovitch  vió la luz en Kiev, Ucrania, 3 de mayo de 1898. Política, diplomática y quinta primer ministro de Israel. Fue  la primera mujer en Israel y  la tercera en el mundo en adquirir  tan alto cargo

Imagen: Mujeres que dejaron huella en la historia, Golda Meir
Objetivo CLM - Lucía Ballesteros
Lunes, 31/08/2015 | Internacional | Portada, Cultura

Golda Meir Meyerson, nacida Golda Mabovitch  vió la luz en Kiev, Ucrania, 3 de mayo de 1898. Política, diplomática y quinta primer ministro de Israel. Fue  la primera mujer en Israel y  la tercera en el mundo en adquirir  tan alto cargo. Su política inflexible y su método de liderazgo le valieron el apodo de «Dama de Hierro».

Golda fue la séptima de los ocho hijos de los Mabovitch, una familia judía tradicionalista y de condición muy humilde, residente en Kiev. En su infancia conoció la pobreza, las enfermedades y sufrió en carne propia los pogromos antisemitas que aniquilaron a los judíos europeos a principios del siglo XX. 

Su padre Moshé, carpintero de profesión, emigra en 1903 a Estados Unidos dejando a su familia en Kiev. Ese  mismo año los pogromos fueron especialmente violentos y provocaron las protestas de la comunidad judía en Rusia. Golda con tan solo cinco años quiso tomar parte en las protestas, pero la familia no lo permitió.

Con un padre lejos y en la más absoluta miseria, las cuatro mujeres se marcharon a Pinsk   a casa de la familia materna en busca de fortuna. En 1906 se trasladaran a Estados Unidos para reunirse con su padre que emigró a Milwaukee, Wisconsin.

Blume, la madre de Golda, abrió una tienda de comestibles en  Milwaukee, donde la pequeña Golda quedaba al frente con tan solo ocho años cuando su madre salía al mercado a comprar provisiones. Aquellos duros primeros años, fraguaron el carácter de quien recibiera mucho más tarde el apodo de «la mujer de hierro».

Entre 1906 y hasta 1912 Golda asistió a la escuela "Fourth Street School". Dicha escuela recibió el nombre de "Golda Meir School" en 1979.

Con  catorce años inició sus estudios de secundaria en la escuela "North Division High School". Por  las tardes ayuda a su madre a atender la tienda. Su madre considera que los estudios recibidos son suficientes para una mujer y decide casarla con un hombre mayor que ella.

Golda que no esta de acuerdo escapa de su hogar a los catorce  años. Compra un billete de tren para Denver, Colorado, y se va a vivir con su hermana, casada con Shamai Korngold.

Los Korngold  realizan en su casa tertulias nocturnas, donde se debate sobre sionismo, literatura, sufragio femenino, sindicalismo y otros temas. Fue en esas noches intelectuales que conoció a Morris Meyerson, un pintor con quien se casaría en 1917. En Denver, residió menos de un año y regresó a Milwaukee a petición de su padre. Retomó sus estudios en el "North Division High School", donde se graduó en 1915.

Una vez allí, se convierte en  miembro activo de la juventud de Poalei Zion, , el movimiento juvenil sionista laborista. Asiste en 1916 y parte de 1917 a la Escuela normal de Wisconsin State College of Milwaukee, y tras su graduación impartie clases en las escuelas públicas de Milwaukee.

En 1915 se afilia al movimiento juvenil sionista «Po'alei Zion» Asiste  a encuentros con prominentes dirigentes sionistas, como David Ben-Gurión e Yitzjak Ben-Zvi. Organiza una manifestación en Milwaukee, para repudiar los pogromos antisemitas de la época en Ucrania y Polonia, en la que fue principal oradora. Es elegida representante de su ciudad ante el Congreso Judío Estadounidense

Se casa con Morris el 24 de diciembre de 1917 con la condición de establecerse en Eretz Israel. Sus planes fueron interrumpidos debido al estallido de la Primera Guerra Mundial.

Vuelca todas sus energías en las actividades del movimiento Poalei Zion. Inicia una campaña para recaudar fondos que la lleva a viajar por todos Estados Unidos. La pareja se trasladó a Eretz Israel en 1921.

Recién llegados al Mandato Británico de Palestina, la pareja Meyerson se instaló en un apartamento alquilado en Tel Aviv. Poco después solicitan formar parte del kibutz Merhavia y son rechazados por considerarlos demasiado refinados para las tareas agrícolas. Golda no rindió y perseveró en su intento hasta que fueron aceptados.

Durante aquellos cuatro años en el kibutz plantó  árboles, recolectó almendras, crió pollos y trabajó en la cocina. Su esposo pronto se hastía de la vida comunal, las privaciones y las enfermedades y comienzan las desavenencias conyugales. Reconociendo sus capacidades de liderazgo, el kibutz la eligió como su representante en la Histadrut, el sindicato de los trabajadores.

Finalmente  regresaron  a Tel Aviv, y luego a Jerusalén. En Jerusalén comienzan a trabajar para la  constructora Solel Boné.  Allí, Golda Meyerson dio a luz a sus dos hijos: Menájem en 1924 y Sara en 1926. Su estancia en Jerusalén, supuso para ella el reencuentro con una vieja conocida: la pobreza.

En 1928 fue nombrada directora de Moetzet HaPoalot la rama femenina de la Histadrut. Se trasladó con sus hijos a un pequeño apartamento en Tel Aviv y poco a poco Morris y Golda se fueron distanciando, pero nunca llegaron a divorciarse; él moriría en 1951 de un ataque al corazón.

Entre 1932 y 1934, Meyerson fue enviada a los Estados Unidos para recaudar fondos para la causa sionista. A su regreso se unió al Comité Ejecutivo del poderoso e influyente gremio sindical Histadrut, cargo que ocupó hasta la creación del Estado de Israel en 1948. Posteriormente fue elegida delegada del Partido Laborista.

Su vida  personal, marcada por el hambre y  la precariedad, la llevó a defender los derechos del trabajador y, sobre todo, de la trabajadora y el auxilio a los refugiados.

En 1938, como «observadora judía de Palestina» asistió a la Conferencia de Evian, convocada por el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt  celebrada en Francia, que buscaba como ayudar a los judíos víctimas del régimen nazi en Alemania y Austria, y que tuvo su punto álgido en la Noche de los cristales rotos.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial se agudiza la tensión entre el movimiento sionistas que exige la independencia y las autoridades británicas que no dominan la situación de Palestina. Intentando dominar la situación, los ingleses llevan a término  el sábado 29 de junio de 1946, una vasta operación de allanamientos y arrestos, que incluyó a buena parte de la cúpula judía del Yishuv .

Ante el vacío de poder, Golda Meyerson se alza en jefa del Departamento de Estado del comité central de la Agencia Judía, la Sojnut; es decir, en la mano derecha de David Ben-Gurión  y virtual canciller del «Estado en camino”.

El 14 de mayo de 1948 David Ben-Gurión  leyó en Tel Aviv el acta de declaración de independencia del Estado de Israel.; Golda Meyerson fue una de sus veinticinco  firmantes.

Al día siguiente Israel fue atacado por una coalición de ejércitos: Egipto, Siria, Líbano, Transjordania e Irak, fuerzas expedicionarias de otros países árabes y los movimientos guerrilleros árabes, lo que desembocaría en la Guerra de independencia de Israel. Durante la contienda, Israel detuvo la agresión coordinada árabe, lanzando luego una serie de ofensivas militares, ampliando sus posesiones territoriales.

Partió nuevamente de colecta a los Estados Unidos; y allí mismo le fue comunicado su nombramiento como primera embajadora de Israel ante la Unión Soviética, función que cumplió entre el 2 de septiembre de 1948 y marzo de 1949.

El recibimiento que ofreció la comunidad hebrea rusa a la diplomática del flamante Estado fue apoteósico; si bien apenas estuvo un año como embajadora. Las relaciones soviético-israelíes se vieron fragmentadas por la política soviética en contra de las instituciones religiosas y los movimientos nacionalistas, cerrando instituciones religiosas judías, así como la prohibición del estudio del hebreo.

Se le encargó negociar con las autoridades inglesas, el Plan de partición de Palestina. Paralelamente, se mantuvo en estrecho contacto con los principales grupos de resistencia judía armada : la «Haganá» y el «Étzel». Cuando Naciones Unidas el 29 de noviembre de 1947, crea un estado judío y otro árabe, y  los países árabes no aceptan el plan, la cúpula sionista se da cuenta  que la guerra es inevitable, y envian a Meyerson a recaudar donaciones de la comunidad judía norteamericana, para financiar la compra de armamento. Golda, regresa con cincuenta  millones de dólares en su bolsillo, que serían utilizados para comprar armas en Europa para el naciente Estado.

Cuatro días antes de la creación oficial del Estado, partió en delicadísima misión para entrevistarse en Ammán, el 12 de mayo de 1948, con el rey Abdullah I de Transjordania, para solicitarle su neutralidad , el rey le pidió que tuviera paciencia, y que no se apresuraran a declarar la independencia. A lo que Golda le respondió: «Su Eminencia, nuestro pueblo ha estado esperando por 2000 años. ¿Podría usted llamar a eso prisa?».

En 1949 fue elegida  diputada por su partido, el Mapai,  y Ben-Gurión la nombró Ministra de Trabajo y Seguridad Social, realizando grandes proyectos como la construcción de carreteras y viviendas. También apoyó la política de inmigración sin restricciones. Tuvo que superar la reticencia de los laboristas, ya que muchos consideraban un riesgo tener a una mujer al frente del Ministerio de Trabajo.

El primer ministro Ben Gurion le asignó  otra misión, conseguir fondos para la construcción de unidades de alojamiento para la oleada de inmigrantes que eran expulsados de los países  àrabes. Partió a los Estados Unidos y su "Plan Meyerson" permitió construir treinta mil viviendas de una sola habitación y veinte mil apartamentos para las familias que habían inmigrado recientemente a Israel.

En 1955, por orden de Ben Gurion, se postuló para  alcaldesa de Tel Aviv, perdiendo por solo dos votos del bloque religioso, que negó su apoyo sobre la base de que ella era mujer.

Pasó a ocupar la cartera de Asuntos Exteriores entre 1956 y 1966 bajo el primer ministro David Ben-Gurion. Como segundo canciller del país, desplegó una intensa actividad para fortalecer las relaciones con los Estados Unidos, América Latina y lograr el reconocimiento y el apoyo a Israel por parte de los nuevos países africanos surgidos de la descolonización africana.

En septiembre de 1956, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser nacionalizó el Canal de Suez. Golda Meir mantuvo conversaciones secretas con Francia con el propósito de contar con Francia en un posible ataque israelí contra Nasser

En diciembre de ese mismo año fue a los Estados Unidos. En la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, defendió a Israel, la Guerra del Sinaí y la presencia israelí en la península del Sinaí, que Israel capturó en la guerra.

La súbita muerte del primer ministro Levi Eshkol en febrero de 1969 la llevó a ocupar el puesto de Primera Ministra. En su primer discurso ante el Kneset el día de asunción al cargo dijo: “Estamos dispuestos a hablar de paz con nuestros vecinos en cualquier momento y sobre todos los aspectos.”

La respuesta llegó desde Egipto tres días después: “No hay voz que supere los sonidos de la guerra, y no debe haber una voz así, ni tampoco hay un llamamiento más sagrado que el llamamiento a la guerra.”

En 1969 y principios de 1970, Meir se reúne con Richard Nixon y el Papa Pablo VI para promover la paz en Oriente Medio. En 1973 Golda recibió la visita en Israel del canciller de Alemania Federal, Willy Brandt.

En agosto de 1970, Meir acepta la iniciativa de paz presentada por los Estados Unidos y como parte de un acuerdo de paz global involucrando a ambos lados, tanto árabes como israelíes; comprometiendo a estos últimos a retirarse de las tierras conquistadas a cambio de «fronteras seguras y reconocidas». A pesar de la voluntad inicial de Israel de aceptar la propuesta, Egipto finalmente rechazó el plan.

De su periodo de gobierno se recuerdan los: el secuestro del avión de Sabena, la masacre del Ejército Rojo Japonés en el  el Aeropuerto Internacional Ben Gurión, y sobre todo, el asesinato de 11 atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Múnich.

Indignada por la aparente falta de acción mundial, Golda Meir ordenó a los Servicios de Inteligencia israelíes dar alcance a todos los cabecillas e involucrados de las organizaciones terroristas Septiembre Negro y del Frente Popular para la Liberación de Palestina que participaron en la «Masacre de Múnich». Dicha operación culminó con la persecución y eliminación de todos los terroristas palestinos que participaron en el asesinato de los atletas.

En 1973, Israel sufre una nueva agresión bélica asestada por una coalición de países árabes, conocida como la Guerra de Yom Kipur, que tomó al gobierno y al país por total sorpresa. Si bien Israel rechazó la agresión árabe, respondiendo con una contundente y victoriosa ofensiva sobre sus la guerra dejó una profunda e indeleble cicatriz en la sociedad israelí.

Su partido ganó las elecciones en diciembre de 1973, pero renunció el 11 de abril de 1974. Yitzhak Rabin fue su sucesor desde el 3 de junio de ese mismo año. Cuatro días más se retiró definitivamente de la vida política.

A pesar de que Meir dejó el cargo en 1974, continuó siendo pieza clave en la vida política de su país. Cuando el 14 de noviembre de 1977, el  presidente de Egipto, Anwar el-Sadat, anunció su decisión de ir a la capital de Israel,  Jerusalén, la señora lo aclamó como un brillante gesto, pero aconsejó esperar y ver, dependiendo de resultados más concretos.

 Sólo seis días después, Sadat voló desde Egipto a dar un histórico discurso en la Knesset. Más tarde, el visitante confesó que hubiera preferido negociar con Golda, declarando que «La anciana, realmente tiene agallas» ya que tenía la voluntad de perseverar en el camino hacia la paz.

El 7 de diciembre de 1978 fue ingresada en el  Hospital Hadasa, en Jerusalén, donde cayó en estado de coma, falleciendo al día siguiente como consecuencia de la leucemia que padecía a la edad de 80 años. Cuatro días después fue sepultada en el panteón de los «Grandes de la Patria», en el Monte Herzl de Jerusalén.

Fue galardona con el Premio James Madison otorgado por la Universidad de Princeton y el Premio Israel por su destacada contribución a la sociedad y al Estado de Israel.

 

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