Mujeres que dejaron huella en la historia, Boudica

Boudica está considera como la reina guerrera de los icenos. Capitaneó diversas tribus britanas incluidos sus vecinos los trinovantes,  durante el mayor levantamiento en Inglaterra frente a la ocupación romana surgida entre los años 60 y 61 después de Cristo, en el reinado del emperador Nerón

Imagen: Mujeres que dejaron huella en la historia, Boudica
Objetivo CLM - Lucía Ballesteros
Lunes, 07/09/2015 | Internacional | Portada, Sociedad

Boudica está considera como la reina guerrera de los icenos. Capitaneó diversas tribus britanas incluidos sus vecinos los trinovantes,  durante el mayor levantamiento en Inglaterra frente a la ocupación romana surgida entre los años 60 y 61 después de Cristo, en el reinado del emperador Nerón.

Estos acontecimientos  fueron descritos por dos historiadores en especial, Tácito, en sus “Anales” y en “La vida de Julio Agrícola” y Dion Casio en ” Historia romana”.

Su nombre significaba ‘victoria’. También se la conoce como Búdica, Buduica, Bonduca o por su forma latinizada de Boadicea.

Tácito y Dión Casio convenían en que Boudica descendía de una familia aristocrática de icenos. Casio refiere de ella ““poseía una inteligencia más grande que la que generalmente tienen las mujeres”. Alta,  de voz adusta y mirada despiadada, cabello pelirrojo hasta la cadera, túnica multicolor y manto grueso ceñido por un broche.

Asiduamente usaba un grueso collar de oro, posiblemente un torque o es un collar rígido y redondo, que está abierto en la parte anterior, como una herradura circular. Las torques estaban hechas de cuerdas de metal entrelazado, normalmente oro, bronce o cobre, y en muy pocos casos plata . Dicho complemento estaba considerado  entre los pueblos celtas como símbolo de nobleza.

Su esposo Prasutago era el rey de los icenos,  pueblo que moraba en la zona de la actual Norfolk, al este de Inglaterra. En su origen no fueron atacados por los romanos ya que poseían el estatuto de  aliados durante la conquista romana de Britania llevada a cabo por Claudio y sus generales en el año 43.

Al igual que todos los pueblos de origen celta para ellos la independencia era su mayor tesoro, si bien existieron varios altercados entre los romanos y los icenos anteriores al levantamiento del año 60. El más importante de ellos ocurrió siendo gobernador de Britania Publio Ostorio Escápula que amagó con desarmarlos.

Prasutago vivió una larga vida de riqueza. Pero al no tener descendencia masculina,  pues la femenina no garantiza la independencia formal frente al Imperio romano, nombró al emperador romano coheredero de su reino junto con sus dos hijas.

Debido a esta circunstancia y a que la ley romana solo permitía la herencia a través de la línea paterna, al morir  Prasutago , su idea de asegurar  su linaje fue ignorada, y su reino fue vinculado al Imperio Romano  como si hubiera sido conquistado. Las tierras y todos los bienes fueron confiscados, y los nobles tratados como esclavos. Dado que Prasutago había vivido pidiendo prestado dinero a los romanos, al fallecer, todos sus súbditos quedaron ligados a esa deuda, que Boudica, la entonces reina, no podía pagar.

Dion Casio describe  que los publicanos romanos, incluido Séneca el Joven, se desataron violentamente y saquearon las aldeas y tomando esclavos como pago de la deuda.

Tácito parece apoyar esto al criticar al procurador Cato Deciano por su "avaricia". De acuerdo con Tácito, los romanos azotaron a Boudica y violaron a sus dos hijas, lo que desató la furia incontenible de la reina.

En el año 60 o 61, mientras el gobernador Cayo Suetonio Paulino se encontraba en la isla de Mona al  norte de Gales, refugio de británicos rebeldes y centro de druidas para someterles; los icenos tramaron junto con sus vecinos los trinovantes declarar la guerra a los romanos eligiendo a Boudica como su líder.

Es posible que se siguieran los pasos de  Arminio,  príncipe de los Queruscos, que en el año 9 había aniquilado tres legiones romanas en la batalla del bosque de Teutoburgo o que rememoraran a sus propios ancestros, que habían luchado contra Julio César cuándo éste desembarcó por dos veces en Britania.

Lo cierto es que Dión Casio dice que Boudica utilizó un método de adivinación soltando una liebre de los pliegues de su ropa e interpretando la dirección en que corría, e invocando a Andraste, la diosa britana de la victoria.

El primer objetivo de los amotinados fue Camulodunum, antigua capital de Trinovantia colonia romana habitada por soldados veteranos romanos y que habían levantado un templo en honor del emperador Claudio a expensas de los trinovantes. Esto hizo que la ciudad se convirtiera en un foco de resentimiento.

Los romanos solicitaron  refuerzos al  procurador Cato Deciano que envió doscientos  auxiliares. El ejército de Boudica cayó sobre una ciudad mal defendida y la destruyó. Sitiaron a los últimos defensores en el templo durante dos días hasta que cayeron, matando a mujeres, niños y ancianos. Después la incendiaron.

El futuro gobernador, Quinto Petilio Cerial, por entonces legado de la Legión IX Hispana, intentó ayudar a la ciudad con un destacamento pero sus fuerzas fueron derrotadas. Su infantería sufrió una celada  en una zona boscosa y tan solo el comandante y parte de su caballería consiguieron escapar. Deciano Cato, el provocador de los acontecimientos por su avaricia, sopesó más prudente poner tierra por medio y huyó hacia Galia.

Cuando las noticias llegaron a Cayo Suetonio Paulino, gobernador de Britania,  decretó dirigirse a Londinium  próximo objetivo de Boudica; pero ante la inviabilidad  de defenderla, se retiró de la misma.  Boudica incendiar la ciudad y masacrar a sus habitantes. Suetonio Paulino no llegó a tiempo para defender Verulamium, y la ciudad también fue arrasada.

Suetonio y Boudica entablaron combate en la batalla de Watling Street, en un lugar por determinar, en la ruta llamada en la actualidad  Watling Street, entre la antigua Londinium y Viroconium , hoy Wroxeter en Shropshire.

Los romanos  en  inferioridad numérica, se dispusieron en un terreno rodeado de bosques, donde no podía ser flanqueados, rebasados ni emboscados. El ejército romano estaba bien disciplinado y armado; el de Boudica era más numeroso pero poco equipado en las  armas que portaban y a la edad de los guerreros.

La noche anterior a la batalla  Suetonio pidió  ser despertado tan pronto el ejército rebelde llegase al campo de batalla. Cuando ello ocurrió, las legiones se formaron en filas de siete en fondo, con sus escudos, espadas y lanzas. Cuando la infantería britana atacó, las disciplinadas formaciones romanas hicieron caer sobre ellos una lluvia de lanzas que diezmó sus primeras líneas.

Ello sembró  la confusión en los britanos y los hizo retroceder, dejando en el campo un tendal de muertos. Suetonio mandó a sus soldados avanzar a paso lento pero sostenido, en una línea en forma de sierra dentada, cubriendo sus flancos con sus escudos.

Al verlos llegar, los guerreros de Boudica volvieron a cargar, encajonándose entre los "dientes" de las filas romanas. Los legionarios de la primera fila, apoyados por los escudos, atravesaron con sus espadas a centenares de atacantes, casi sin recibir daños. La matanza  fue total y al no poder perforar la formación enemiga, los britanos sintieron pánico y comenzaron a retroceder, aplastándose unos a otros mientras los romanos seguían su avance implacablemente.

En su desesperación la avalancha que produjeron en su huída fue tal, que cerca de cuarenta mil  murieron aplastados entre los combatientes en desbandada y los vehículos que impedían la retirada.

Los romanos no sintieron piedad alguna, ni siquiera con las mujeres embarazadas  y los niños. Durante horas se dedicaron a asesinar a los heridos y a perseguir a los que habían logrado traspasar los carromatos.

Boudica terminó suicidándose con veneno para evitar que los romanos la atraparan, según Tácito, aunque según Dión Casio pudo sobrevivir a aquel desastre, aunque enfermó y murió tiempo después.. La violencia aplicada por los romanos fue de tal magnitud, que durante los cuatro siglos siguientes, la provincia se mantuvo en paz. Incluso el emperador Nerón calificó de "muy duro" el castigo infligido a los celtas que lucharon en esa batalla.

Hasta finales  del siglo XX, Boudica era más conocida como Boadicea, un nombre que tal vez se deba  a un error de reproducción cuando el manuscrito de Tácito fue copiado en la Edad Media.

Su nombre adopta varias formas en los manuscritos: Boadicea y Boudicea en Tácito; Βουδουικα, Βουνδουικα y Βοδουικα en Dión Casio, pero es casi seguro que en su origen  era Boudica, derivada de la palabra céltica bouda: ‘victoria’; en irlandés bua, buaidheach, y en galés buddug.

El nombre puede hallarse en inscripciones como “Boudica” en Lusitania, “Boudiga” en Burdeos y “Bodicca” en Bretaña. Basándose en el desarrollo posterior del galés y el irlandés, se ha determinado que la ortografía correcta del nombre es Boudica,

No obstante, la  reciente aparición en  febrero de 2015 de una estela fúnebre en la que se menciona a una difunta de aparente nombre Bodica, en excavaciones en Cirencester, Gloucestershire, no sólo es la primera vez que se atestigua el nombre en Britannia, sino que sin duda planteará nuevos debates sobre la corrección del que citaban las fuentes literarias.

Boudica fue relegada durante la Edad Media. No hay signo de su persona ni en  la “Historia ecclesiastica gentis Anglorum” de Beda el Venerable, ni en la “Historia Regum Britanniae” de Godofredo de Monmouth.

El redescubrimiento de las obras de Tácito y Dión Casio durante el Renacimiento le permitió a Polidoro Virgilio hacerla regresar a  la historia británica en 1534. Sin embargo, malinterpretó que la “Voadicea” que encontró en Tácito era distinta que la “Bunduica” de Dión Casio.

La historia de Boudica también está incluida en la "Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda" de Raphael Holinshed y sirvió de modelo  a Francis Beaumont y a John Fletcher  para  escribir la obra de teatro “Bonduca” en 1610.

En 1782, William Cowper escribió un popular poema, “Boadicea, an ode.”

En la era victoriana, la celebridad de Boudica alcanzó cuotas  legendarias. La propia reina Victoria fue considerada su epónima por Alfred Lord Tennyson, el poeta laureado de la reina, que en su honor escribió el poema “Boadicea”.

También se puso su nombre a un buque de guerra, el HMS Boadicea.

El príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha sufragó  una gran estatua de bronce de Boudica en su carro de guerra, junto con sus hijas. El conjunto fue creado por Thomas Thornycroft. Sedispuso en 1905 cerca del puente de Westminster y el Palacio de Westminster sede del Parlamento británico, en Londres, con dos versos del poema de Cowper dedicado a ella, que se refieren al imperio británico: «Regiones que el César nunca conoció / tus herederos dominarán».

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