Las Aguedas de Almonacid también piden que cese la violencia de género

Este año, la alcaldesa de esta celebración ha sido Rocío Sánchez. La fiesta, recuperada hace 21 años, ha tenido una gran participación, la mayor de los últimos años.

Las Aguedas de Almonacid también piden que cese la violencia de género
Objetivo CLM
Dom, 10/02/2019 | Sociedad | Almonacid de Zorita | Guadalajara

Almonacid de Zorita ha celebrado este fin de semana sus 'Aguedas',  recabando la mayor participación de los últimos años. Han sido sesenta las mujeres que han disfrutado con esta fiesta, que fuera tradicional en la villa, pero que desapareció, como muchas otras, en los años setenta, víctima del éxodo rural.

Los mayores del pueblo cuentan que era costumbre, cuando nacía un niño o niña, recibir su venida al mundo acercando la imagen de la Santa a casa de su familia. Este fin de semana ha hecho 21 años que el grupo de baile de Almonacid rescató las 'Aguedas', inicialmente como fruto del trabajo de unas clases de folklore tradicional, de cantes y bailes, en las que, además, se confeccionaron las vestimentas características que aún hoy se lucen cuando llega el momento.

En su formato actual, la fiesta comienza con la elección de la alcaldesa de las 'Aguedas', que tiene lugar siempre en viernes, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. Este año, Rocío Sánchez, almorcileña de pura cepa, nacida en la Plaza del Coso, se presentaba voluntaria para serlo, detalle que respetaron todas sus compañeras.

Así fue como  Rocío, que contaba divertida que se llama así porque su padre trabajó varios años en Andalucía y quiso dejar recuerdo con su nombre de aquella experiencia, "muy a pesar de mi abuela”,  se convertía en alcaldesa por un día. Elena Gordon, le entregó el bastón de mando. Después, la nueva regidora y sus compañeras compartieron  rosquillas y bollos, y una copita de vino dulce.

En la mañana de ayer, 'Los Kalaberas' de Guadalajara, que llevan amenizando con sus dulzainas y tambores las 'Aguedas' almorcileñas desde el año mismo de la recuperación, daban comienzo, con sus piezas, a la sucesión de actos.

Y como Rocío vive en la calle de Cervantes, número 19, doscientos metros más abajo del Ayuntamiento, hacia allí se encaminó la música y su acompañamiento. En cuanto escuchó el soniquete acercarse, Roció salió de su casa, ataviada con traje típico para una ocasión tan especial. Rápidamente se convirtió en el alma de la fiesta, acompañada en todo momento  por sus predecesoras en el cargo: Martina Ortega y Rosa Ruiz.

La mañana, fría y nebulosa en La Alcarria Alta,  en la villa almorcileña, por el contrario, era radiante. Lucía un sol espléndido, que reflejaba la alegría de las mujeres. Dirigidos por Rocío, los músicos llevaron sus sones por las calles de Cervantes y Luis Fernández de Heredia, hasta la Iglesia de Santo Domingo de Silos. Reflejadas en las paredes de los pasajes más estrechos, las notas de las dulzainas contagiaban su optimismo a propios y extraños. Sentado eternamente en su banco de la Plaza Mayor, León Felipe lo presenciaba todo.

Antes de comenzar la celebración religiosa,  Los kalaberas hicieron un par de piezas más, bien tocadas y mejor bailadas por las almorcileñas a los pies de la preciosa portada de la Iglesia. Poco después, y con la talla de la Santa, adquirida por la parroquia en los primeros años de la recuperación,  presidiendo el oficio religioso, se recordó brevemente la historia de la mártir cristiana. Santa Agueda, la bondadosa, patrona de Sicilia, rehusó casarse para dedicarse totalmente a sus hermanos cristianos, sirviéndoles en un tiempo de persecución, especialmente cuidando de los pobres y de los enfermos. La denunciaron y la torturaron hasta la muerte en el 251, en tiempo del emperador Decio. Ni amenazas ni castigos físicos, la hicieron claudicar. 

El párroco local, José María Rodrigo, hizo una bonita reflexión sobre la mujer, resaltando la necesidad de la igualdad real de género. Además,  en la Iglesia se repitió el acto de entrega del bastón de mando del Ayuntamiento a Rocío Sánchez por parte de Elena Gordon, que ella depositó a su vez, a los pies de Santa Agueda. La alcaldesa por un día mencionó a las más jóvenes y veteranas presentes en la fiesta, y, entre las peticiones –todas fueron ovacionadas y refrendadas- estuvo la del cese la violencia de género.

Después de la Misa y de la tradicional foto de familia, la celebración se prolongó por las calles de Almonacid, hizo una primera parada en  el bar Don Chiqui y terminó en el Hostal los Arcos, donde tenía lugar la comida de hermandad, a la que siguió el baile, y que terminó con un  bingo. La alegría de este último tramo de la celebración, fue la extensión perfecta de la armonía que ha presidido, un año más,  'Aguedas' almonacileñas de 2019.

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