Agentes de la Policía Nacional, con la colaboración de la policía alemana del Estado de Baviera y el apoyo de EUROPOL, han desarticulado en España una red criminal dedicada al ciberfraude vinculada con la organización Black Axe. La investigación ha permitido el arresto de 34 personas -28 en Sevilla, 3 en Madrid, 2 en Málaga y 1 en Barcelona-, entre las que se encuentran los líderes de la organización asentados en Sevilla, Málaga y Barcelona sobre los que se ha decretado prisión provisional.
En los registros llevados a cabo se han intervenido más de 66.000 euros en efectivo, dispositivos móviles y electrónicos utilizados para la actividad criminal, cinco vehículos y se ha llevado a cabo el bloqueo bancario de casi 120.000 euros. Operaban principalmente mediante la estafa conocida como Man in the Middle y se les imputan delitos de pertenencia a organización criminal, estafas, blanqueo de capitales y tráfico ilícito de vehículos.
Estructura criminal jerarquizada
La investigación se inició en septiembre de 2023 cuando se tuvo conocimiento de la actividad ilícita de la organización. Las indagaciones permitieron averiguar que la cúpula de la organización se encontraba integrada por individuos de origen nigeriano, presuntamente vinculados a la organización criminal transnacional conocida como Black Axe, desde donde se dirigían y coordinaban las actividades ilícitas en distintos países europeos. Se trataba de una estructura criminal perfectamente jerarquizada, con funciones diferenciadas para la captación de mulas informáticas, la recaudación de dinero, el blanqueo de capitales y la creación de sociedades pantalla, empleando además amenazas e intimidaciones durante las actividades de cobro.
Métodos de estafa y blanqueo
La organización estaba especializada en la modalidad de estafa conocida como Man in the Middle (MITM), una técnica mediante la cual los delincuentes se interponen en comunicaciones legítimas para interceptar, modificar o redirigir información y pagos sin que las víctimas lo detecten. La tipología más común detectada ha sido el Business Email Compromise (BEC), en la que se comprometen o suplantan cuentas de correo electrónico corporativas, interceptando comunicaciones reales entre empresas para modificar datos bancarios y desviar pagos de elevada cuantía a cuentas controladas por la organización.
Para ocultar el rastro del dinero y evitar la detección policial, el entramado criminal hacía uso de una extensa red de mulas informáticas y testaferros, distribuidos por toda la geografía europea, quienes se encargaban de recibir, transferir y retirar los fondos procedentes de las estafas. Además, los agentes constataron la utilización de mecanismos fraudulentos para la suspensión de juicios pendientes.
Tráfico ilícito de vehículos y dimensión internacional
La organización criminal presuntamente se dedicaba también al tráfico ilícito de vehículos, para lo que adquirían vehículos a nombre de sociedades pantalla y testaferros, con la finalidad de provocar de forma intencionada y premeditada el impago, procediendo posteriormente a su venta, alquiler o uso por parte de la organización. De esta actividad se han recuperado cinco vehículos de alta y media gama.
Los agentes han acreditado que la organización criminal, con más de 15 años de actividad probada, estaría vinculada con una defraudación total de 5.937.589,70 euros, de los cuales 3.211.297,89 euros lo son en el marco de esta operación. La investigación permanece abierta y no se descartan nuevas detenciones.



































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