Mercado de abastos de Puertollano: entre la crisis y el olvido

Mercado de abastos de Puertollano: entre la crisis y el olvido
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Jesús García de las Bayonas Delgado
Jueves, 18/08/2016 | Puertollano | Ciudad Real, Puertollano | Portada, Sociedad, Cultura, Economía, Opinión, Política, Medio Ambiente, Gastronomía

Para quienes no me conozcan, que serán la mayoría exceptuando familia y amigos, me presento: me llamo Jesús y mi familia paterna desde mis abuelos ha vivido siempre del comercio minorista en lo que se ha denominado plaza del Mercado de nuestra localidad, Puertollano. Pero también casi todos mis tíos sin excepción, que formaban una familia muy numerosa, han vivido a lo largo de sus vidas de la misma actividad. Se les conocía y se hacían llamar “los Bayona”. Mis padres y mis tíos padecieron particularmente las penurias de la posguerra y de la dictadura franquista, con abandonos de la escuela en la más temprana niñez para trabajar y cubrir las necesidades materiales de la familia, que como digo era muy numerosa. La única vía que les quedó si querían educarse y formarse era la docencia nocturna, a la que acudían después de largas horas de jornada de trabajo -incluso de Lunes a Domingo, debido a que no existían por aquellos remotos años neveras ni refrigeradores de alimentos perecederos-.

Pero no quiero que se me malinterprete desde un principio: con este artículo no quiero hacer un ejercicio de reivindicación de las raíces y dificultades de una familia concreta, de las muchas que hay en nuestra localidad y probablemente no de las que han pasado por mayores dificultades, por muy grandes que las dificultades de mi familia hayan podido ser a lo largo de la vida. Pero sí me gustaría en este artículo hacer una cierta extrapolación al resto de familias de Puertollano que han desarrollado su vida en torno al comercio minorista y en particular de las muchas familias que a lo largo de los años han vivido del Mercado de Abastos de Puertollano con las dificultades y avatares que ello ha tenido para todas ellas en términos generales. El Mercado ha sido durante muchos años, ya cada vez más lejanos, el centro neurálgico de la actividad diaria en el que las familias iban a abastecerse y proveerse los alimentos del día a día.

Actualmente y en los tiempos que corren, el Mercado de Abastos atraviesa una muy difícil y complicada situación, y denunciar ésta crítica situación es el objetivo de este artículo. A la dura crisis económica que padecemos en nuestro localidad en términos humanos y de empleo, se une otra crisis provocada por una competencia, que podría caracterizarse como desleal de grandes empresas y cadenas de distribución alimenticia de productos frescos (los inmensamente mayoritarios del Mercado), que se han establecido en nuestra localidad gracias a que el Ayuntamiento -el poder político municipal- ha concedido prácticamente todas las licencias que dichas grandes cadenas han pedido a lo largo de los últimos años en nuestra pequeña ciudad. Los números no dejan lugar a dudas: 4 Mercadonas, 2 Carrefour (uno Express y otro Hipermercado), 1 Despensa, 3 DIA (uno Maxi-DIA y dos supermercados) y recientemente un Hipermercado E-lecrec. La oferta parece muy grande y parece indicar que se producirá un ajuste en base a la denominada ley del mercado o ley de la oferta y la demanda.

Mucha gente de nuestra ciudad cree y sigue creyendo que la actividad económica del Mercado está asegurada, y que siempre hay y habrá gente que vaya a comprar allí. Pero la verdad y la realidad dista mucho de ser así. Es algo también muy común que se diga que la apertura de grandes cadenas de alimentación es beneficiosa para todos: puesto que, por ejemplo, así los vendedores del Mercado pondrán sus productos a precios más bajos e inferiores. Pero las cosas también distan en este caso de ser así: si compras pequeñas cantidades de producto en comparación con las enormes e ingentes cantidades que factura una gran cadena a escala nacional, que puede comprar cargamentos y flotas enteras, el resultado es claramente desfavorable para el vendedor pequeño. Porque comprar pequeñas cantidades resulta considerablemente más caro. Sin duda, es cierto de que se trata de productos y calidades muy diferentes: las grandes empresas buscan siempre ser competitivas y rebajar costes, con lo que compran productos de otros países o regiones para competir con precios inferiores. Pero, aparte de ello, tienen una muy larga serie de facilidades: pueden poner precios bajos en determinados alimentos, para después ganar ese dinero en otros productos totalmente diferentes y que el cliente compra con ocasión de los anteriores. También tienen evidentes facilidades de pago inaccesibles para el comercio minorista: pueden pagar hasta en 3 meses sin intereses: con lo que pueden comprarlo, no pagarlo hasta entonces, y en ese periodo venderlo y volverlo a invertir para sacar más dinero y rentabilidad. Aparte, también, obtienen beneficios con grandes compras: por ejemplo, por cada ocho cajas de producto que compres te pueden regalar otras 2. El resultado es que en estas cadenas comerciales pueden encontrarse algunos productos a precios inferiores incluso que a los que el vendedor minorista puede comprar y de hecho compra sus productos a sus respectivos proveedores para su pequeño negocio.

Como digo es evidente que, aparte de otras serie de cuestiones (como el comercio de cercanía, generar un empleo de más calidad, un mayor valor añadido y empleo de más calidad, el dar alegría y luz al centro de nuestras ciudades, el dar un trato más personalizado y cercano, etc.), se trata se calidades y productos diferentes: por lo general la carne, la verdura y hortalizas proviene de la agricultura del terreno y ganadería de la zona -en nuestro caso de la comarca de Puertollano y alrededores- y el pescado y la fruta del territorio nacional, salvo contadas y escasas excepciones. Pero parece evidente también que escasea la demanda de estas calidades diferentes y superiores.

La principal causa de la crisis del Mercado de Abastos podría ser la incertidumbre por la situación y crisis económica, la cual desde inicios de la crisis en torno al año 2008 no ha dejado de empeorar para la mayoría de las familias debido a los recortes y contracción del gasto y de la demanda. Pero también hay otras causas: el envejecimiento de la población tradicionalmente acostumbrada a visitar el Mercado y los cambios alimenticios de la población en general, que demandan cada vez más productos o congelados, pre-cocinados y/o envasados, limitándose la demanda de productos frescos perecederos, por los nuevos hábitos alimenticios y de compra.

La realidad es que prácticamente desde pequeño oigo a mi padre -y con él a la mayoría de vendedores/as del Mercado- decir y repetir que el Mercado va mal, que va cada vez menos gente y que, por tanto, disminuyen los ingresos. Pero la crisis económica y la apertura de nuevas grandes superficies parecen estar dando la puntilla final y llevando al traste a muchas de las familias que venían viviendo del Mercado de Abastos, y en general del comercio minorista de nuestra localidad. Lo que está sucediendo de una forma en la que no se están viendo afectados tan solo una parte de los puestos del Mercado, sino la totalidad de ellos. Aunque con diferencias por supuesto: por regla general el que vendía más sigue vendiendo, pero bastante menos. Pero el que vendía menos, pues, vende menos aún. Desde Diciembre del año 2015 (hace unos 9 meses escasos) en el Mercado de Puertollano han cerrado un total de 5 diferentes puntos de venta y que en total se corresponden con 12 unidades individuales de puestos (4+2+2+2+2). Ninguno de los casos anteriores ha sido por cumplir la correspondiente edad de jubilación y sólo uno de ellos por haber encontrado empleo en una empresa del sector. Habría que recordar que se calcula que, por cada puesto de trabajo que crean las grandes cadenas de alimentación, se destruye de media 1,5 empleos en el sector del pequeño comercio. Desconocemos las implicaciones que nuevas concesiones han podido tener sobre el resto de comercio en nuestra localidad fuera del Mercado, pero los efectos adversos son claros con tan solo pasear por las principales calles de la ciudad que tienen numerosos comercios y locales cerrados.

Ha sido esta situación la que me sugirió a mi personalmente el proyecto de llevar a cabo una encuesta entre los vendedores/as del Mercado, de carácter totalmente anónimo y confidencial, con el fin de ver qué resultados arrojaba y cómo veían ellos y ellas la política del Ayuntamiento con respecto al pequeño comercio. En la encuesta participaron todos los puestos a excepción tan solo dos puestos. Las preguntas de la encuesta fueron un total de 6 y los resultados pueden verse al final del artículo resumidos.

Con respecto a la apertura de nuevos establecimientos por parte de grandes cadenas mayoristas, se llegó a decir que desde el Ayuntamiento no podían oponerse a la instalación de nuevos hipermercados en nuestra ciudad y debían conceder las licencias solicitadas. Pero la verdad es enteramente otra: de hecho, si podía oponerse a la instalación y concesión de nuevas licencias porque de hecho en Puertollano se vino haciendo desde hace casi diez años, cuando el partido del equipo de gobierno municipal (PSOE) tuvo que abstenerse de permitir entonces que se instalara este último hipermercado, porque los resultados en las urnas cosechados requerían de apoyos políticos de la oposición que no estaban a favor de dichas concesiones.

Es normal que se diga habitualmente que nuestra sociedad es la de la igualdad de oportunidades; pero sucede que no tiene, en la realidad, las mismas oportunidades un negocio pequeño que otro inmensamente mayor capaz de destrozar los precios y hacer una guerra comercial para echar del mercado a la competencia. Luego, cuando no haya competencia, habría que ver si siguen manteniendo su misma política comercial de precios bajos, una vez que se hagan con el monopolio del sector.

La verdad es que, durante todos estos años de achicamiento de la demanda y ventas, la en la práctica única política del Ayuntamiento para/con el Mercado de Abastos ha sido la de promover o incluso obligar durante varios años -lo que ocurrió hace ya considerablemente tiempo atrás- a sus comerciantes a abrir en horario de tarde: para que así gente que trabajara en turnos de mañana pudiera ir al Mercado a hacer sus compras. El resultado no pudo ser más desastroso tanto en términos humanos y laborales -si el Mercado abre sus puertas a las 6 en punto de la mañana y sus vendedores acudían muchos a esa hora a trabajar, con el consiguiente deterioro para las personas que si salían a las 3 de la tarde o más, tenían que volver a las 5 y media hasta las 8 o las 9 de la noche-, como en términos de ventas -en la última apertura en horario de tarde de las pasadas Navidades, se podían contar como mucho 3 personas en total en todas y cada una de las naves del Mercado, y probablemente porque fueran a ver el Belén de Navidad, que se exponía en las instalaciones por aquellas fechas. No está de más recordar que la gran mayoría de los puestos del Mercado no dispone de capacidad para contratar trabajadores/as ajenos o adicionales. Como posible política de apoyo el Ayuntamiento de la ciudad podría empezar a realizar una parte de sus compras para diversos servicios en el pequeño comercio, como se aprobó en Ciudad Real. Pero, abrir en horario de tarde, mandar a imprimir y repartir almanaques del Mercado con fondos de la Diputación Provincial de Ciudad Real y convocar un concurso de fotografía del Mercado (en el que nadie, claro está, intentó ganarlo fotografiando los galerías y puestos de venta completamente vacíos del Mercado de Puertollano, ver fotos) parece que fueron las únicas políticas del Ayuntamiento para el Mercado.

En los próximos años habrá una situación inédita: la mayoría de los y las vendedoras del mercado alcanzarán la edad de jubilación -si es que pueden llegar a poder hacerlo en activo y no se ven obligadas a cerrar antes de que ello suceda-, y es más que razonable que así lo hagan salvo muy contadas excepciones. Es decir, la mayoría de los puestos quedarán vacíos: porque ni los descendientes -ya tengan o no trabajo-, ni nadie de fuera va a querer establecerse en un Mercado, al que desde ya muchos años no va gente nueva y al que la que sigue yendo, lo está dejando de hacer.

Durante la explicación por mi parte de la encuesta a los comercios, surgió la duda de si ir a contar la verdad acerca de la situación que vive el Mercado podrá reportarnos algún beneficio y no nos perjudicarnos aún más. Mi punto de vista personal* es que quizá la verdad del Mercado no esté tan fuera del alcance de nadie: tan solo hay que acercarse en horario de mañana a nuestro Mercado para comprobar la inactividad económica que se vive en la inmensa y mayor parte de él. Pero si de paso alguien mirase y encontrase algún producto que sea de su agrado, podría recompensar al comercio en cuestión con su compra. Una compra cuyo pago, en cada vez más casos, se puede realizar tanto como con efectivo como con tarjeta; porque, aunque no tuviese activado dicho servicio, se podría realizar el pago a través del terminal de un compañero/a que sí lo tuviese.

Resulta, no obstante, muy común encontrarse también con la siguiente explicación cuando expones la problemática de la venta al por menor y minorista: “es ley de vida que el pez grande se coma al chico”, algo que parece clarividente a primera vista. Pero no es menos cierto que la vida en (nuestra) sociedad dista -o debería distar mucho- de vivir en un auténtico estado de naturaleza en la que el voluntad del fuerte prevalezca por encima del derecho a existir y ganarse la vida del débil. Un derecho a existir que no es, precisamente, a cambio de nada: sino a cambio de largas jornadas de trabajo de cada una de estas personas desde la madrugada hasta bien entrada la tarde. Porque resulta un hecho y en cierto modo una realidad, repetida en numerosas ocasiones por nuestros responsables políticos, que vivimos en un Estado de Derecho, en el que las cosas se encuentran sometidas a normas y leyes, a través de unas instituciones que son, precisamente, su garantía de cumplimiento efectivo. Pues bien, las familias del Mercado -creo que igual podría hablar en nombre de todas ellas- reclaman su particular y propio derecho a existir a cambio de su trabajo, un trabajo que en la mayoría de los casos es lo único que han hecho a lo largo de su vida laboral y lo único que saben hacer. Que las instituciones, en particular las de nuestra ciudad, no lo olviden y se pongan a trabajar para que así sea.

RESUMEN DE RESULTADOS ENCUESTA:

La mayoría de comercios considera mala (15), muy mala (12) y regular (5) la situación del Mercado

1. Consideran la situación del Mercado de Puertollano como:

Mala: IIIII-IIIII-IIIII →15 de 32

Muy mala: IIIII-IIIII-II →12 de 32

Regular: IIIII →5 de 32

Casi la totalidad (31 de 32) estima que la apertura de nuevas cadenas ha tenido repercusiones negativas en la actividad minorista

2. Consecuencias de nuevas aperturas de nuevas grandes cadenas:

Negativamente: IIIII-IIIII-IIIII-IIIII-IIIII-IIIII-I →31 de 32

Positivamente: I →1 de 32

3 y 4. Preguntas sobre la reducción de ventas:

La mayoría (15) ha tenido reducciones de ventas del 25 al 50% sobre los resultados previos a Diciembre de 2015 y de 10 al 25% un total de 9

3. Desde Diciembre 2015:

del 25 al 50%: IIIII-IIIII-IIIII →15 de 32

del 10 al 25%: IIIII-IIII →9 de 32

Superior al 50%: IIIII-I →6 de 32

No me ha afectado: II →2 de 32

Casi la mitad (15) han tenido ventas un 50% inferiores desde la crisis iniciada en 2008

4. Desde los inicios crisis año 2008:

Superior al 50%: IIIII-IIIII-IIIII →15 de 32

del 25 al 50%: IIIII-III →8 de 32

del 10 al 25%: IIIII-II →7 de 32

No me ha afectado: II →2 de 32

Conclusión: casi la mitad encuestada tiene ventas en torno a un 75% inferiores en total; de manera que las ventas son, en la actualidad y en muchos casos, un 25% de lo que eran con anterioridad a 2008 y 2015.

5. Situación del negocio:

Obligación de reducir gastos: IIIII-IIIII-IIIII-I →16 de 32

Piensa que tendría que cerrar: IIIII-IIIII-III →13 de 32

Obligación de posponer pagos: II(I)(I)(I) →2 (+3) de 32 [ () votos de más de una opción]

No contesta: I →1 de 32

La mayoría (16) declara abiertamente que tiene necesidad de reducir gastos y un total de 13 piensa que tendría que cerrar

6. Consideran la política del Ayuntamiento con respecto al pequeño comercio como:

La mayoría considera la política del Ayuntamiento como “mala” (14), “regular” (9) o “muy mala” (5). Tan solo 1 la considera como buena

Mala: IIIII-IIIII-IIII →14 de 32

Regular: IIIII-IIII →9 de 32

Muy mala: IIIII →5 de 32

Ni buena ni mala: III →3 de 32

Buena: I →1 de 32

*Este artículo representa única y exclusivamente el punto de vista del autor, no pretende hacer publicidad comercial (ya fuera explícita o encubierta) y no se identifica necesariamente con el de ningún vendedor/a del Mercado de Abastos de Puertollano, más allá de los resultados arrojados por la encuesta realizada personalmente por él a los comercios, y cuyos cuestionarios pueden consultarse aquí.

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