La apuesta en la cultura y en la naturaleza humana

La apuesta en la cultura y en la naturaleza humana
Objetivo CLM
Jueves, 10/06/2021 | Nacional | Portada, Sociedad, Economía

En la actualidad se encuentran muchísimas alternativas de apuestas, este es un sector amplio y diverso. Por tal motivo, lo más recomendable es jugar en sitios online confiables, especialmente en aquellos que ofrecen solamente nuevas casas de apuestas porque significa que es un sitio que va a la vanguardia de los cambios que van ocurriendo en este sector. La accesibilidad online facilita, exclusivamente a los mayores de 18 años, apostar con mucha facilidad en sus deportes favoritos.

La historia de la civilización humana muestra claras referencias respecto a la existencia de la competencia, el juego y la apuesta, desde épocas milenarias. Como el lenguaje, el trabajo y la filiación, que son inherentes a la naturaleza humana, el solo hecho de que dos personas estén rente a una actividad competitiva o un desafío, estimula la realización de una apuesta.

Este fenómeno lo podemos observar en todas partes, incluso en la cotidianidad. Basta con que exista alguna diferencia de opinión, de predilección o de creencia, para que surja una apuesta. Solo se necesita un reto para que alguna de las partes proponga apostar.

Miles de años de apuestas

Los humanos apostamos por todo. El juego y la apuesta son, tan antiguos como la cultura. Se dice que está en la naturaleza humana jugar, incluso se esgrime que somos Homo ludens, por esa inclinación a disfrutar de las actividades lúdicas.

Como muchos otros acontecimientos de la antigüedad, los juegos estaban ligados a lo esotérico, a la búsqueda de conocer el destino o a la satisfacción de los dioses. Se esgrime que en la China antigua se usaban los dados de forma adivinatoria, al igual que las cartas en sus orígenes.  

La intención de conocer el futuro y predecir los acontecimientos marcaban la vida de pretéritas civilizaciones. Pero, justamente de eso se trata la apuesta, de usar información, dejarse llevar por las creencias o las predilecciones para predecir una victoria en el futuro. La apuesta implica anticipar el resultado final de un evento en el que hay algún tipo de competencia.

Aunque el juego ha estado ligado a un sentido utilitario, por ejemplo, las Olimpiadas Griegas se realizaban en homenaje a sus dioses. Históricamente en diversas civilizaciones se desarrollaban competencias y juegos que servían de práctica y entrenamiento a los guerreros para posteriores enfrentamientos. Además, infinidad de culturas han combinado sus ritos, su búsqueda de un destino abundante y promisorio con la realización de eventos competitivos.

La pasión en la competencia

A pesar de ese carácter utilitario de los juegos, en el propio acto de jugar, se encuentran otros elementos movilizadores adicionales. Cuando se observa la pasión de un jugador, de un atleta, lo inmerso y entregado a la acción, buscando el triunfo, podemos percibir que no es solamente en función de lo utilitario. El juego en sí mismo implica la tensión física, la concentración mental y la activación de neurotransmisores que elevan el sentido de competencia y la necesidad de la victoria.  

Al jugar se activan una serie de mecanismos internos en la fisiología y la psicología humana. Una sensación similar se transmite a los hinchas y seguidores y también está presente en la apuesta deportiva. Al igual que en la Antigua Grecia y en el Imperio Romano, el público también se involucra y apostar por sus favoritos pareciera una manera de formar parte, de participar.

Entre todas las civilizaciones antiguas, en las ruinas romanas, son en las que muestran mayor cantidad de hallazgos arqueológicos que indican la popularidad de los de los juegos de azar y de las apuestas. También la literatura da cuenta de ello. En todas sus ciudades, en especial en sus tabernas y lugares públicos, se han descubierto frescos que reflejan la afición hacia los juegos de los ciudadanos de esa época. También se han encontrado tableros, dados y otras muestras de esta predilección.

Doble moral de los poderosos

Aunque las apuestas eran sancionadas y condenadas moralmente, ello solo aplicaba a los pobres y a los corrientes. Quienes ostentaban enormes riquezas apostaban cuantiosas fortunas bajo la oscuridad de la noche. Nerón, el conocido emperador romano, realizaba apuestas de tal cantidad que, en una sola jugada, el monto podía hacer caballero a cualquiera. También los emperadores Augusto y Claudio eran aficionados a los juegos.

Algo similar sucedía en la Edad Media y en otros períodos, las prohibiciones se aplicaban a los sectores más pobres, quienes seguían jugando en lugares clandestinos, mientras que las élites jugaban en grandes salones y sitios privados.

También hay testimonios del manejo problemático del juego como una patología lúdica desde tiempos inmemoriales.  En nuestra civilización y en el marco de los grandes avances de estos tiempos, las personas deben estar atentas a cualquier dificultad con el juego. Solo las personas mayores de 18 años pueden acceder a los sitios online a jugar. Por otra parte, cualquier jugador que gaste tiempo, energía y dinero más allá de los límites razonables previstos, debe buscar apoyo profesional. El juego sano y equilibrado es el único que brinda diversión.

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • Etiquetas HTML permitidas: <strong>
  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
CAPTCHA
Queremos saber si es un visitante humano y prevenir envíos de spam